LA VELETA
Arco muy tenso y curvas
¿QUÉ hubieran hecho los puritanos que pusieron el grito en el cielo cuando a la cantante Janet Jackson pudo entrevérsele un pecho si hubiesen acudido a una feria del arte como Arco? Seguramente, esos censores de la América profunda hubiesen tratado de incendiar la muy interesante muestra, indignados ante la proliferación de contenidos explícitamente eróticos o hasta pornográficos que en un recorrido por Arco se pueden encontrar. No cabe escandalizarse mojigatamente ante los avances en un terreno tan resbaladizo cuando del campo del arte hablamos. Las pasarelas de la moda son ya como las playas: un perpetuo top less. Y en las horas de máxima audiencia de las televisiones pueden verse habitualmente cosas mucho, muchísimo más fuertes que el muy tímido destape de la Jackson. Menos aún cabe la implantación, como se han apresurado a hacer las fuerzas vivas norteamericanas, de la censura. Se empieza con la censura política de imágenes de guerra que no convienen y se acaba evitando la retransmisión en directo de los Oscar, no vaya a ser que alguien se desmande enseñando un trozo de ropa de menos o lanzando un grito contra la intervención en Irak de más. Muy otra cosa es, claro, que todo lo que nos presentan como arte sea tal. La polémica, desde aquello del