EL BALCÓN DEL PUEBLO
De la clandestinidad al clamor
A MEDIANOCHE se abrió oficialmente la campaña electoral. El candidato del PP a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, puso el prólogo, y el aspirante socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, escribe hoy el primer capítulo. Mariano Rajoy pasó por León como el vértigo de un láser. Le metieron en el Conservatorio, recinto de minorías, rodeado de cargos públicos con la gaviota en la solapa, sin poyección popular. Llegó y se fue como si por León no pasara un candidato a La Moncloa, sino un furtivo. No dio rueda de prensa: así no tuvo que contestar o responder sobre la Escuela de Pilotos, ni qué valoración hace de los cierres de los grupos 2 y 3 de Compostilla anunciados por Endesa, ni nada de nada. Es la campaña electoral más insólita que recuerdo. Resulta incomprensible comprobar cómo un candidato se esconde del público y de los periodistas. Al eslogan de campaña «Avanzamos juntos» lo están humillando. Su principal rival, en cambio, el leonés José Luis Rodríguez Zapatero, defenderá hoy que «merecemos una España mejor» en el Palacio de Deportes, un recinto cubierto adecuado, de los más importantes de la ciudad. Miles de leoneses podrán escuchar lo que diga el líder socialista. No tengo duda alguna: habrá un lleno clamoroso, hasta la bandera. La apertura de campaña electoral en León de Rodríguez Zapatero, además de la lectura simbólica que tiene, contrasta con la casi clandestina de Mariano Rajoy. Pero este «balcón» no puede entornar sus cuarterones sin hacerse eco del grito de alarma que dio ayer la UGT ferroviaria. El periódico «El Norte de Castilla», titulaba: «Renfe agrupa el mantenimiento de los trenes del noroeste en Valladolid». Completaba la información asegurando que se constituiría la sociedad «Valladolid, Alta Velocidad 2003», integrada por el Ministerio de Fomento, la Junta y el Ayuntamiento pucelano. Objetivo: agrupar todos los talleres de Renfe, los de alta velocidad y los convencionales, tanto para reparaciones como para mantenimiento ordinario. Es evidente que eso significa el cierre de los talleres de Renfe en León. Durante más de un siglo, desde que la compañía Ferrocarriles del Norte consolidó las líneas a Asturias y a Galicia pasando por León; desde los tiempos históricos y tristes del «Shangai», en León han estado establecidos los principales talleres de Renfe, que en los últimos años han sufrido un acusado declive. Sin embargo, este proyecto para Valladolid, que se anuncia coincidiendo con la visita de Aznar a Pucela, puede significar la puntilla definitiva a los talleres de Renfe en León, que aún mantiene una plantilla importante. Pero, sobre todo: evidencia la intención del gobierno autónomo, del PP en su conjunto, de seguir centralizando en Valladolid el nudo de comunicaciones del noroeste y todos sus servicios inherentres a esa centralización, en detrimento de los que ya existían, como los de León. El grito de la UGT ferroviaria está plenamente justificado y debe dar lugar a una absoluta movilización de toda la sociedad leonesa para impedir el saqueo.