EN EL FILO
Todavía hay partido
A UNA semana de que los españoles nos «retratemos» en las urnas, las encuestas siguen sin despejar las dos grandes incógnitas de esta campaña. La primera de ellas es si Mariano Rajoy será capaz de revalidar la mayoría absoluta que le deja Aznar. Y la segunda, si Rodríguez Zapatero podrá superar el listón que el mismo se ha puesto de sacar al menos un voto más que el PP. El problema, al parecer, es que la distancia que le saca Rajoy a Zapatero desde el principio de la campaña es demasiado pequeña como para que las encuestas puedan responder de forma solvente esas dos preguntas. Según los expertos electorales del PSOE, tal como funciona nuestro sistema electoral -las «correcciones» de la famosa ley D'Hont- hablar de «un voto más» es una forma de hablar. Donde Zapatero dice «un voto más», hay que leer, en realidad, por lo menos medio millón de votos más, explican. Es decir, que si Zapatero no le saca a Rajoy por lo menos medio millón de votos de ventaja, quedará por debajo de Rajoy en número de votos. ¡Misterios de la Ley D'Hont! Y lo que cuentan los expertos electorales del PP es que, para que Rajoy saque mayoría absoluta, tendría que conseguir, que todos «los suyos» fueran a votar, el voto de la mayoría de los jóvenes que el 14 de marzo votarán por primera vez, y, además, que los votantes del PSOE que ese día decidan no votar al PSOE, voten al PP: no bastaría que, simplemente, se quedasen en casa. Para que Rajoy logre su objetivo, Zapatero tendría que darse un gran «leñazo». Y, viceversa: para que quien lo logre sea Zapatero, tendría que «estrellarse» Rajoy. Pero, a la luz de las últimas encuestas, ni lo uno ni lo otro parece probable. Todas coinciden en que, solo o con una pequeña ayuda, Rajoy podrá gobernar. Pero, ninguna augura el hundimiento de Zapatero ni descarta que pueda conseguir ese «voto de más». Yo, conque no hubiera mayoría absoluta, me conformaría: esto es lo que quería decirles.