EN BLANCO
El verdadero objetivo
NI UNA sola de las encuestas que se han publicado, ni tan siquiera el «sermómetro» de la SER, tan a la medida de la parroquia, otorga a Zapatero atisbo alguno de victoria sobre Rajoy. Parece pues bien claro que de mantener su reiterada promesa de no intentar hacer Gobierno si no logra al menos un voto más que el rival, a lo que se está condenando es a la oposición. Esa es la lectura ingenua, sin duda, pero ingenuidad tiene muy poco que ver con la política. En realidad Zapatero lo que está haciendo es asegurarse el liderato en su propio partido. La actual situación tanto electoral como de posibles pactos hacen suponer que, aunque Rajoy no logre la mayoría absoluta, no va a tener dificultades en alcanzar Moncloa. Tiene algún colchón como el de Coalición Canaria y además al PSOE se le hace intolerable pactar con el PNV y misión imposible el hacerlo con CiU, a la que acaba de desalojar del Gobierno en Cataluña, a no ser que los nacionalistas catalanes se volvieran locos. O sea, que un gobierno de Zapatero en el 2004 parece más bien quimérico. ¿Y entonces a qué se aspira con tan solemne y repetida declaración?. Pues a afianzar el liderazgo, bastante cuestionado por cierto, y para ello nada mejor que esa apelación al voto útil que esconde de fondo la promesa. Adiós a la izquierda plural y a la pancarta con Llamazares, ahora se toca a rebato para que el PSOE obtenga, so pretexto de vencer a Rajoy, un resultado mejor que en el 2000 cuando la catástrofe le costó la dimisión a Almunia, número dos por cierto en las listas madrileñas. Ese es el objetivo, una subida de escaños y a esperar tiempos mejores para el 2008, que es cuando Zapatero pone sus esperanzas de alcanzar la Moncloa. Pero para ellos ha de mantenerse al frente del PSOE y eso es, en verdad, a lo que aspira después del 14-M. Lo otro no se lo cree ni él, ni los del «sermómetro».