Diario de León
Publicado por
CARLOS CARNICERO
León

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NO HAY nada peor que el exceso de confianza porque es el ingrediente imprescindible para las sorpresas que sólo se producen cuando no se las espera. En esta elección, en la que nadie daba un chavo por una victoria de José Luis Rodríguez Zapatero, las encuestas se han ido decantando en una corriente continua de disminución de una diferencia que se presentaba como abismal. De los diez insuperables puntos entre el PP y el PSOE de hace unos meses, nos encontramos en el mejor de los casos a una distancia de tres puntos que cualquier incidencia en el día de la votación puede anular. La ventaja de José Luis Rodríguez Zapatero es que ha sido capaz de poner en el escaparate electoral el peligro de que el PP revalide una mayoría absoluta. Concepto que se ha convertido en tan abominable que los que la pretenden no se atreven a invocar. Evitar la mayoría absoluta es una excelente motivación de voto progresista y de centro y un aglutinante de voto útil, en ausencia de una verdadera motivación de victoria. Pero es más peligrosa esta posibilidad para el Partido Popular, porque se presenta como un objetivo alcanzable, que si se desborda puede conducir a una eventual derrota electoral o a un empate técnico. Como siempre, cuando la horquilla se cierra, se producen nervios en quien puede perder el poder. Y los nervios alimentan los errores. Sólo en esa clave se pueden entender las torpezas -que en criterios éticos serían mucho más que eso- de algunas afirmaciones de José María Aznar atribuyendo a José Luis Carod Rovira el deseo de que ETA mate españoles. Con esa mezquindad, Aznar está espantando el electorado de centro. Y si éste se desmoviliza, el batacazo puede aparecer en el horizonte del próximo domingo.

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