Diario de León

CRÓNICAS BERCIANAS

Heridas mal cerradas

Publicado por
GEORGINO FERNÁNDEZ
León

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SI UNA herida es profunda conviene desinfectarla bien porque de lo contrario se puede envenenar hasta el punto de gangrenarse. En esas ocasiones no vale una tirita, ni un poco de alcohol y esparadrapo. A veces, para curar es preciso dañar y asegurarse de que la herida queda bien cauterizada. Quedarán cicatrices pero no habrá problema de una infección a posteriori. Algo así es lo que me parece que ha sucedido y está sucediendo en el PP provincial con las luchas entre el sector crítico berciano que agrupan la presidenta comarcal, Fátima López Placer y el ex secretario provincial, Ángel Escuredo, con la actual dirección del partido en León y en la región identificada con José María López Benito y Alfonso Fernández Mañueco. Hace poco más de una semana, la cercanía de la confrontación electoral dio una engañosa sensación de cierta unidad -nunca del todo- y de cohesión para ayudar a Rajoy en su dura pugna con Rodríguez Zapatero. Incluso, buena parte de los críticos acudieron a la comida que el PP berciano dio a Mariano Rajoy en el Ponferrada Plaza. Allí, López Placer, sabedora de que los fotógrafos accionarían el disparador de sus cámaras con más ganas que Clint Eastwood en Harry El Sucio, se levantó en un momento dado para abrazarse con Juan Vicente Herrera y con el entonces candidato, para desearle suerte y salir al día siguiente en todas las fotografías. Nada de eso. El mar de fondo se agitaba tempestuoso bajo las sonrisas de ocasión, abrazos y espíritu de grupo. Hay rencores que no se olvidan nunca y en el PP saben mucho de eso. Cada vez más. ¿De que otro modo puede entenderse sino que al día siguiente de la derrota electoral del PP ya saliesen Escuredo y Placer para señalar como máximos responsables de la pérdida de votos a López Benito y a Mañueco, afirmar que eso pasó porque el partido está dividido y apremiar la convocatoria de un congreso provincial para renovar el organigrama directivo? Y ayer mismo, ocho alcaldes del PP y una veintena de portavoces municipales afines al sector crítico de Fátima y Escuredo volvieron a descolgarse con las mismas denuncias y los mismos reproches. Incluso se dirigieron directamente a Herrera para apremiarle a «depurar y renovar» el partido. La dirección del partido podrá minimizar lo que sucede en el PP berciano pero los hechos son claros. Hay una rebelión en toda regla. El PP berciano recuerda ahora mismo a un reino de taifas y de una forma u otra la dirección deberá terminar tomando cartas en el asunto, como le piden. De lo contrario la herida volverá a sangrar o acabará gangrenándose y entonces será el momento de amputar sin contemplaciones. Por otra parte, no quisiera terminar sin una pequeña referencia a la concentración convocada el pasado sábado en Ponferrada contra la guerra por Izquierda Unida y por el Foro Social del Bierzo. Reunió apenas a setenta personas en la plaza del Ayuntamiento. ¿Qué sucede ahora? ¿Ya no hay guerra ni muertos? ¿Interesa menos? Son preguntas en el aire.

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