EL BALCÓN DEL PUEBLO
Nuevo chequeo tras ganar ZP
UNA semana después de las elecciones generales, con su prólogo de sangre, dolor, lágrimas y muerte descarrilando sobre los trenes de Atocha, Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia, y el de Entrevías cuya mochila se negó a agrandar la brutalidad, los chequeadores de la realidad sociológica y política nos han ofrecido otra entrega a través del Instituto Opina, voceada sin desmayo por la Ser a lo largo del día. El resultado es hijo de la ilusión, del cabreo y del desencanto. Sus conclusiones tienen esta lectura: el 60% de los españoles está bastante o muy satisfecho con los resultados electorales. Un punto menos aplaude el cambio de Gobierno. Y una confesión demoledora: El 90% de los ciudadanos tenía decidido el voto antes del dramático atentado de Madrid. Sólo un 8% ha manifestado su cambio después del apocalipsis. Otros datos, desde la frialdad estadística y la pasión política: el 60% considera que el Gobierno no informó de forma correcta sobre el maremagnum del terror, y el 65% cree a pies juntillas que hubo manipulación y ocultación. Escribo antes de que se emita la etrevista, no sé si en directo o grabada, a José Mª Aznar desde Tele-5. El presidente, en funciones, habló por primera vez tras la tragedia. El silencio le ha condenado. Los silencios, a veces, son más ilegítimos que todas las palabras, aunque sean subidas de tono. Más del 60% de los españoles creen que José Mª Aznar fue la pieza responsable y determinante de la derrota de Mariano Rajoy. Sólo el 3% le achaca al gallego del puro una cuota decisiva de culpabilidad. Y lo más determinante, pese a la propaganda encubierta y a que algunos medios informativos hayan hecho el esfuerzo de su vida: El 90% de los electores volverían a repetir su voto dentro de dos meses si hubiese nuevas elecciones. Sólo el 4% lo cambiaría. En resumen: cualquier interpretación que rotundice que los resultados electorales del 14-M se deben a la emotividad del 11-M, son absolutmente falsos. El hecho de que los encuestados citen a Aznar y no a Rajoy, induce a pensar que desde hace mucho tiempo tenían el voto decidido. Aznar tenía al electorado espantado, desde las broncas, su actitud absolutista y la sinrazón. No deben olvidarlo en el PP, porque de seguir en la misma dinámica de desplazarse por la vía de la extrema derecha, acabarán estrellándose contra el muro social, no ya de España, sino también de Europa. No sólo en el entrecejo fruncido de Aznar encuentro la razón para justificar que se haya disparado la valoración social de Rodríguez Zapatero como líder nacional. Pero el indicativo es creíble: Mariano Rajoy la mantiene y José Mª Aznar se desploma como un saco. El chequeo del Instituto Opina de nuevo alerta sobre la primera preocupación de los españoles: el terrorismo. Es evidente tras los desgarradores días de Madrid. Antes del 11-M la primera fila la ocupaban el paro, la seguridad ciudadana o la vivienda. Un día después del ponerle rayos X al país, existe una coincidencia general: Los españoles estaban hasta el gorro de lo que tenían. Por eso optaron por el cambio.