Diario de León

DESDE LA CORTE

Cumplir es noticia de portada

Publicado por
FERNANDO ONEGA
León

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LAS COSAS no son como antes. Antes (en tiempos de Aznar), el nombramiento de ministros era una ceremonia mágica. Los nombres de los llamados sólo figuraban en el no menos mágico «cuaderno azul» del presidente. Había rumores, porque eso forma parte de la liturgia más ancestral de cenáculos y prensa, pero siempre eran infundados o interesados. Cualquier miembro del Gabinete que era interrogado sobre la posibilidad de cambio debía responder: «Eso es competencia del presidente». Y, desde luego, nombre que salía a la luz, era nombre borrado del cuaderno azul. En la etapa que empieza, todo sucede al revés. Incluso antes de que Zapatero sea investido, ya se conocen todos los ministros. Sus nombres se fueron publicando uno a uno, parece que a medida que Zapatero hablaba con ellos. Su designación ha perdido misterio. Es como si se hubiese producido en medio de la plaza pública. Y tanta transparencia, que sorprende y escandaliza a más de un cronista, tuvo un efecto óptico: los cesantes, cuando aparecen en la tele, desprenden un halo de autoridad decaída. Como si fueran una grabación extraída del archivo. ¿Y cómo es el nuevo gobierno? Socialista, aunque cinco de sus miembros no tengan carné del partido. Parece una obviedad, pero es importante, porque el PP se había hartado de anunciar un equipo de rojos y separatistas que iban a aterrizar por los ministerios como jinetes del Apocalipsis. El segundo detalle es que ocho de sus miembros han tenido altos cargos con Felipe González. Es decir, que pueden llevar el oprobioso adjetivo de «felipistas», dicho sea como sinónimo de complicidad con la corrupción y tolerancia con crímenes del GAL. Hay que decir que no. En la etapa felipista hubo ladrones, corruptos menores, supongo que homosexuales y alguna lesbiana; pero también funcionarios eficaces y honestos que Zapatero repesca. ¿O es que un hombre de la categoría de Solbes debe ser condenado al ostracismo por haber sido ministro con González? Y la tercera nota es la presencia de mujeres: ocho. Lo único malo que hizo Zapatero fue prometerlo. Si no lo hubiera prometido, todos estaríamos asombrados de su sensibilidad. Como lo anunció, suponemos que hizo equilibrios para conseguir tanto rostro femenino. Así se escribe la historia. Pero lo grandioso es la cantidad de periódicos que ayer titularon en su primera página: «Zapatero cumple su promesa». Como veis, cumplir un contrato (que eso es una promesa electoral) es tan insólito, que sigue siendo noticia de portada.

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