Diario de León

TRIBUNA

Biotecnología: un compromiso de futuro

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ALBERTO J. VILLENA CORTÉS Y BLANCA E. RAZQUIN PERALTA PROFESORES DEL DEPARTAMENTO DE BIOLOGÍA CELUL
León

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EL ACUERDO del Consejo Interuniversitario de Castilla y León, o más bien del consejero de Educación, que adjudica a la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales (FCCBA) de la Universidad de León la Licenciatura en Biotecnología es un logro que toda la sociedad leonesa debe celebrar. Esta titulación, de reciente creación, proporcionará un impulso renovado a la Universidad de León y puede abrir nuevas perspectivas de desarrollo para el tejido industrial y agro-ganadero de León. Como indicaba el Decano de la Facultad, este éxito hace justicia a los indudables méritos que reúne la Universidad de León en su conjunto y al excelente y generoso trabajo que han desarrollado los diversos estamentos y órganos de dirección de la FCCBA con el fin de conseguir esta titulación. Hay muchos ejemplos -el señor decano citó algunos, pero hay más- que ilustran la perseverante dedicación y excelencia docente e investigadora alcanzada por numerosos profesores e investigadores de los Departamentos y grupos de investigación de la Universidad de León que trabajan en áreas biotecnológicas, muchos de los cuales participarán en la docencia de Biotecnología. Seguramente, también habrá pesado en la decisión del consejero de Educación la importancia que para la economía de León tienen las empresas farmacéuticas y biotecnológicas. Sin embargo, la implantación y el desarrollo de la titulación de Biotecnología es un reto que no estará exento de dificultades y de algunos riesgos, que deben ser evaluados. En primer lugar, las dificultades para la implantación de la nueva titulación provienen principalmente de la necesidad de adaptar los planes de estudio universitarios al Espacio Europeo de Educación Superior, lo que supondrá un cambio importante en su contenido y estructuración para la mayoría de las Licenciaturas actuales. En general, la adaptación al sistema de créditos europeos (ETCs), que incluyen tanto horas de docencia como de trabajo del estudiante, impondrá una reducción de la carga lectiva de la mayoría de las licenciaturas, que pasarán de cinco a cuatro o tres años. Sin embargo, en su momento, el plan de estudios de Biotecnología se elaboró siguiendo las pautas tradicionales de las licenciaturas de cinco años de la Universidad española. La fecha prevista de convergencia con el modelo europeo es el 2006, por lo que es muy posible que antes de dos años se deba elaborar un nuevo plan de estudios, que incluya otras materias, que esté más ceñido en su orientación a las salidas profesionales y, probablemente, más corto en duración, quizá incluso de segundo ciclo. Si los estudios de Biotecnología en León se inician en octubre, según la previsión del Rectorado, el cambio de planes a los dos años puede crear una importante frustración en los alumnos ya matriculados y, además, para la Facultad implicará el esfuerzo añadido de impartir simultáneamente dos planes de estudio diferentes durante algún tiempo. En segundo lugar, el futuro sistema de evaluación de calidad universitaria, que salvo modificación de la legislación actual se iniciará de forma obligatoria en el año 2006, contemplará como indicadores de calidad de los centros universitarios diversos índices que cuantifican las infraestructuras y recursos materiales dedicados a las enseñanzas, así como la calidad docente e investigadora del profesorado, además de los referidos a la capacidad de atracción y selección de los mejores alumnos. Estos indicadores podrían verse negativamente afectados en nuestra Facultad, salvo que se haga una previsión clara y precisa de las necesidades materiales y docentes que significará la puesta en marcha de Biotecnología. Las acreditaciones se usarán para calibrar la calidad de las enseñanzas impartidas en los diferentes centros universitarios, estableciendo así una competencia efectiva entre ellos. La FCCBA ya tiene experiencia en este tipo de evaluaciones, puesto que ha participado en el Plan Piloto de Acreditación de las titulaciones de Biología y CC. Ambientales y, por tanto, está en las mejores condiciones para sacar partido de la experiencia adquirida y evitar que, a larga, la adjudicación de la nueva titulación, que ahora todos recibimos con alegría, suponga un pesado lastre para todas las Licenciaturas que imparta. Por tanto, es necesario asegurar que el desarrollo de Biotecnología no entrañe un menoscabo de la capacidad docente de la FCCBA, ni de la calidad de la labor investigadora de los profesores implicados. Aunque, en las declaraciones a este Diario, el Decano indicaba que la Facultad estaba perfectamente preparada para asumir la docencia de Biotecnología, esta afirmación no deja de ser un encomiable esfuerzo de buena voluntad para cumplir con la nueva responsabilidad y está lejos de la realidad. La Facultad ya realizó en su momento (el curso 1995/96) un importante y generoso esfuerzo para implantar la Licenciatura de Ciencias Ambientales a «coste cero», es decir sin ampliación de su presupuesto, tanto para los materiales docentes como instalaciones (aulas, laboratorios, número de puestos en las bibliotecas, etcétera), que hubo de repartirse entre los alumnos de Biología y los de la nueva Licenciatura. Es cierto que desde entonces se han ido cubriendo muchas necesidades, pero aún así el edificio de la FCCBA está prácticamente al límite de su capacidad, tanto en aulas y laboratorios como en los espacios ocupados por los diversos Departamentos. Además, y esto es un hecho que conocen bien las Autoridades Académicas, los recursos económicos dedicados actualmente a la docencia de las titulaciones de Biología y de CC. Ambientales son claramente insuficientes, hasta tal punto que muchos Departamentos cubren la penuria del capítulo presupuestario de actividad docente con dinero y equipos procedentes de proyectos de investigación. La política de implantación a coste cero afectó también a la contratación de nuevo profesorado, lo que de hecho supuso un deterioro en la relación número de alumnos por profesor, que era hasta entonces una de las banderas de la Facultad de Biología de León. Igualmente, el aumento de la carga docente siempre repercute negativamente en la labor investigadora, de forma que si no se cubren adecuadamente las necesidades docentes derivadas del establecimiento de la titulación de Biotecnología, este fenómeno podría agravarse en los próximos años. En consecuencia, no deja de ser muy preocupante que, junto con la feliz noticia de la adjudicación de Biotecnología a la Universidad de León, no se anunciase también la imprescindible dotación económica que la Junta debería aportar para su desarrollo. Es absolutamente imprescindible que la implantación de esta nueva titulación no se haga por debajo del coste real, tanto en medios materiales como de nuevo profesorado, y que la Universidad de León tenga la garantía de que recibirá los fondos necesarios que cubran las previsiones del desarrollo futuro de la Licenciatura. Lo contrario supondrá una rebaja importante de la calidad docente para el conjunto de las titulaciones impartidas por la FCCBA y mermará notablemente la capacidad investigadora de algunos de los principales grupos de investigación en biotecnología de la Universidad. En definitiva, la autocomplacencia por el importante éxito que la Universidad de León ha alcanzado con la adscripción de los estudios de Biotecnología no debe oscurecer el reto que supone su desarrollo y que requerirá de un compromiso de futuro entre la Universidad de León y la sociedad.

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