BURRO AMENAZADO
Ovnis marianos
LOS UFÓLOGOS se desesperan por explicar el fenómeno de los ovnis, sea la aparición del platillo volante, detectado por el radar y las miradas de cientos de curiosos, o esas presencias fantasmales, en nuestro dormitorio, a caballo entre sueño fantástico, pesadilla y abducción. Los gurúes de la ufología empiezan a abandonar, salvo en Estados Unidos, la hipótesis extraterrestre, la hasta ahora solución viable al problema, para adoptar la creencia en una inteligencia superior que produce a la humanidad un teatro mental tiránico. Un grupo de investigadores, reunidos en Valencia, ofrecen en un manifiesto, llamado Proyecto Delfos, intrigantes puntos de vista: «Estas manifestaciones son una de las múltiples facetas de un universo oculto extraño a nuestro mundo material. Su interferencia se inserta en el contexto de un complot, orientado hacia un nuevo orden natural. Este plan ha interferido en la normal evolución del hombre, y abarca la manipulación psíquica, la sugestión y el control telepático. La línea de trabajo Delfos contrarrestará esta acción subversiva». Ya se habla de los ovnis como agentes de desconstrucción cultural. Ángeles de la guarda, hadas, elfos, gnomos, ouijas, duendes, brujas, apariciones marianas, dioses, demonios, ángeles, espíritus de difuntos y maestros ascendidos son eslabones de una cadena superinteligente que repercute en nuestro sistema de creencias. El doctísimo Salvador Freixedo, natural de Corullón, escribe: «Creo que las religiones, todas ellas sin excepción (las sectas modernas y pequeñas, y las grandes y clásicas -islamismo, cristianismo, budismo-), son el gran instrumento que las entidades cósmicas han usado siempre para tenernos distraídos, con el propósito de que no progresemos y no caigamos en la cuenta de que ellos son los dueños del mundo». Las fuerzas ocultas necesitan testigos. Nunca la virgen se aparecerá bajo el mar o en el desierto: necesita pastores a los que dar mensajes. Ministro Alonso: actúe.