SIETE DÍAS
Incertidumbre y división en la UPL
LA UNION DEL PUEBLO LEONÉS aborda hoy su congreso con escasa expectación pública y, sin embargo, lo que ocurra tendrá consecuencias importantes. Parecía un asunto de trámite, y no lo es. La sorprendente renuncia de José María Rodriguez de Francisco a presentar su candidatura a la presidencia se presta a múltiples interpretaciones y abre serios interrogantes sobre el futuro de esta formación política y sus alianzas. De Francisco anuncia que no se va del partido ni de sus órganos de gobierno, que continuará en la Ejecutiva como miembro nato por su doble condición de procurador y de concejal de un Ayuntamiento de más de 50.000 habitantes, y explica que renuncia a presentar su candidatura con el fin de que nadie sospeche que su permanencia «mediatiza las decisiones». Esta confesión sólo cabe ser interpretada en clave de división interna. Hace algunas semanas, en esta misma página, se advertía ya sobre la dificultad de reordenar el mensaje de la UPL tras la victoria del PSOE. El partido leonesista trendrá que dilucidar si la apuesta por la segregación de Castilla es bagaje suficiente para sostener el edificio, en el supuesto que se consolide el papel reivindicativo-benefactor que en estos momentos interpreta con éxito el presidente Zapatero. Este nuevo escenario ha suscitado inquietud y algunas críticas. Se le ha recriminado a De Francisco desde sus propias filas, por ejemplo, que aún después de elegido el candidato de la UPL en las últimas elecciones generales, persistiera en el mensaje de que la mejor opción para la provincia la representaba Zapatero. También se le reprocha el haber cercenado el debate interno y el mantener una postura autoritaria en las grandes decisiones, hasta el extremo de que los más cualificados miembros de la ejecutiva suelen enterarse por la prensa de decisiones de gran calado, como aquel famoso pacto firmado con Arenas o el compromiso de gobierno con los socialistas en el Ayuntamiento de León, sin olvidar el contrato de la basura o los acuerdos de Caja España. Sin embargo, estas críticas nunca han salido de las tertulias de café o de la línea telefónica. Nadie cuestionaba el papel protagonista de Rodríguez de Francisco en el congreso de hoy. ¿Por qué el desaire, entonces? Seguramente para dar respuesta a esta pregunta haya que entrar más en el terreno de la psicología que en el análisis político. Hay quien dice que De Francisco no solamente ha de mandar, sino que necesita también ser aplaudido. Y hay quien ve también una imitación de lo que hiciera Felipe González cuando abandonó la dirección del partido para volver después aclamado y sin fisuras en las adhesiones. El poder absoluto o nada. El tiempo dirá si existe paralelismo. En el caso del líder leonesista se añade un reto económico. El partido tiene una deuda de 55 millones de pesetas y de Francisco ha advertido en público que sin él la estrangulación será clamorosa. Resulta difícil, por tanto, creer que la renuncia a participar en el congreso signifique el inicio de la retirada de Rodríguez de Francisco. Su presencia en el comité ejecutivo le permitirá la participación en los debates y en las decisiones. Porque esa parece ser la apuesta del relevo que llega: que todas las decisiones se adopten de forma democrática, con la participación de los más de 40 miembros de la ejecutiva. Diez serán elegidos en el congreso y seis los designa el presidente. Quedan unos cinco para alcanzar la mayoría absoluta, entre la veintena larga que ostentan la representación ejecutiva en función de sus cargos. Así que en el supuesto de que las posturas se radicalicen, De Francisco podría encontrarse en minoría, una debilidad en la que cabe la hipótesis de ser trasladada al Ayuntamiento de León, donde los concejales leonesistas ya no son una piña. ¿Significa esto una ruptura en el futuro y un cambio en la Alcaldía? No. Al menos de momento. Pero está claro que fuera del congreso, aunque ayer rectificó y dijo que acudirá al salón de actos del seminario de Astorga, De Francisco no podrá en el futuro mantener los comportamientos autoritarios y personalistas que le critican. Un pronóstico, sin embargo, que para muchos resulta erróneo, porque no se creen que De Francisco haya dado un paso tan importante sin tenerlo todo medido, bajo control. El congreso de hoy, por lo tanto, puede tener unas repercusiones más transcendentales de las que a priori cabía pensar. Resulta comprensible, aunque inaceptable, que algunas empresas multinacionales y de aquí estén más interesadas en trincar las subvenciones que en crear empleo. Tiene explicación, aunque no justificable, que grupos financieros jueguen con los intereses colectivos para especular y escondan detrás de sus acciones maniobras encaminadas a nuevos y fructíferos pelotazos. Lo que resulta incomprensible es que políticos que tienen la obligación de defender las mismas causas, los mismos objetivos, se pongan zancadillas por intereses y rencillas personales. Y es que algo de esto puede ocurrir en Villaquilambre. Lo que ayer era un éxito de gestión, hoy se presenta con lagunas e incertidumbres. No existen otras razones objetivas en el cambio que el hecho de haber mudado el equipo de gobierno municipal. Demasiado burdo todo. Hace unos meses se anunciaba a bombo y platillo que Chemo Ibérica proyectaba la construcción de una factoría para la producción de hormonas en el polígono industrial de Navatejera, perteneciente al municipio de Villaquilambre. La junta vecinal y el Ayuntamiento estaban entonces gobernados por la UPL. En el tiempo transcurrido, concejales del PSOE, expulsados del partido por esta causa, se hicieron con el poder. La junta vecinal de Navatejera, sin embargo, continuó bajo la batuta leonesista. Consecuencia: Ahora quienes gobiernan la junta vecinal se niegan a ceder los terrenos, al menos hasta que el Ayuntamiento no se comprometa a desarrollar una segunda fase del polígono industrial, con el fin de rentabilizar el regalo de 45.000 metros cuadrados a la sociedad que intenta instalarse en el municipio limítrofe a la capital. La presidenta de la junta vecinal, la leonesista Milagros Gordaliza, niega que pretendan obstaculizar la llegada de la empresa y afirma que defiende los intereses de los vecinos. Es evidente que existe un problema de comunicación y de entendimiento. Hasta puede resultar comprensible el disgusto de quienes negociaron durante meses la llegada de la multinacional, y hasta la financiación del proyecto, al verse ahora desposeídos de protagonismo y de la influencia que hasta hace unos meses les resultaba tan rentable, aunque nada más fuera desde un punto de vista electoral. La empresa quiere reunirse con los representantes políticos en una mesa para clarificar el asunto. Pero que nadie se extrañe si a partir de ahora se entra en un proceso de acusaciones recíprocas -marear la perdiz, suele decirse- y el proyecto empresarial se queda en el alero.