TRIBUNA
Sociedad, Fuerzas Armadas y Partido Socialista
EN RELACIÓN con la actitud que viene manteniendo el gobierno socialista hacia las tropas desplazadas en Irak y habida cuenta de la polémica y reticencias despertadas en algunos sectores de la sociedad española, cuando menos y a fin de poder tener una visión más objetiva, resulta conveniente que los españoles realicemos una pequeña reflexión. En tal sentido y como es generalmente conocido, debido a sus históricas razones relacionadas con la guerra civil española como a la actitud mantenida por los cuerpos y fuerzas de la seguridad y la defensa nacional-en su papel de sumisión al poder constituido durante la dictadura franquista-, en algunos sectores de este País y dentro de los cuales se encontraba el partido socialista, germinó un claro rechazo que incluso ha rayado no sólo con el desprecio hacia susodichos cuerpos y fuerzas, sino hacia la bandera y hacia el concepto y nombre de España. Tan es así que, tanto en nacionalistas como sectores de «izquierdas», son muchas las obsesiones y reparos que, continuamente, se les aprecia en atención a todo ello. Consiguientemente por tanto cabe interpretar que, en la descarada utilización electoralista que está llevando a cabo el actual gobierno de las mencionadas tropas, subyace una hiriente falta de consideración y respeto hacia las Fuerzas Armadas. Nada sorprende pues que, al margen del siempre justificado sentimiento de alegría de sus familiares, en un importante sector social exista el convencimiento de que, difícilmente, podría igualarse el vergonzante trance de deshonor en el que se ha sumido a estos profesionales del ejército. De ahí que, a pesar de cuantas interesadas y demagógicas justificaciones quieran buscar los actuales gobernantes, y por cuanto su retirada a obedecido a una de las mas cobardes y despreciables claudicaciones, estos hechos les resulten aun más humillantes. En especial, después de la cruenta masacre de Madrid. Así pues, que a la vista de todo ello y aprovechándose de la buena fe de mucha gente, encima los socialistas pretendan aparecer de repente abanderando una especie de encendida «sensibilidad» y «apasionamiento» hacia nuestras fuerzas armadas, resulte aun más cínico y esperpéntico. Máxime, cuando no sólo han llegado a considerar siempre al ejército español como un producto del «fascismo» sujeto a una permanente deuda y degradación histórica, y al servicio de la «derecha española». A este respecto, han llegado a conseguir despertar también un denigrante prejuicio en la mente de no pocos ciudadanos acomplejados. Claro que, ante un panorama de permanente quiebra de valores, nunca más fácil liderar ruines iniciativas tendentes a manipular las pasiones sociales. De igual modo, dentro de la vergonzosa y maniquea utilización que los líderes socialista están haciendo de la guerra de Irak -pues parece que los otros más de cuarenta conflictos que hoy hay en el mundo no le interesan a nadie-, respecto a las repugnantes y vergonzosas insinuaciones de algunos de sus miembros hacia el PP en base a las despreciables torturas denunciadas en ese país, no hacen sino poner de manifiesto su gran bajeza moral. Dicho sea de paso, recordarles que el GAL no sólo fue creado para torturar, sino para secuestrar y matar. Algo infinitamente más fuerte, ¿no les parece?. Como es natural y atendiendo a tan cruda realidad, los socialistas no tienen legitimidad moral alguna para dar lecciones en nada que concierna a la defensa de los derechos humanos. En cualquier caso y al margen de que vayan a continuar sacando todo el beneficio que puedan con su repugnante táctica de manipular cuanto quieran la citada guerra -pues su falta de escrúpulo a la hora de ensuciar todo lo que les rodea es ilimitada-, bueno sería que al menos dejaran de afrentar el prestigio del ejército español, y menos aún, por un mero oportunismo partidista. Por elemental higiene política, no pisoteen más el honor de estos profesionales que libremente eligieron tan digna profesión. Ni tampoco el honor de un partido que nunca necesito recurrir a atajo alguno para combatir el terrorismo. Ciertamente, el rumbo que han cogido los usos y modos de algunos líderes socialistas -por otra parte ya puestos de manifiesto en otros episodios de la política nacional-, ha abierto un camino francamente peligroso para la convivencia y cohesión de España. Por ello y si bien la Historia acabará estigmatizando al PSOE como el partido de la intolerancia, la manipulación, la mentira, la inestabilidad política y la corrupción, ante los decisivos momentos que está viviendo la comunidad internacional, la ciudadanía debiera recurrir más al constructivo pragmatismo en favor de un progresismo de verdad, y no dejarse arrastrar por el caduco «populismo» del partido socialista. Cuando se está dilucidando el papel y peso que cada país va a tener en los próximos decenios, hipotecar nuestro futuro y el de las generaciones venideras, puede suponer un auténtico suicidio político. De igual modo, el aparente fraude en que hoy se ha convertido el programa electoral socialista, un posible desequilibrio presupuestario, la notoria falta de firmeza en la defensa de los intereses nacionales..., han comenzado a suscitar una inquietante preocupación. Sobre todo, teniendo en cuenta los precedentes socialistas de fracaso económico, paro, desprestigio y vergüenza de la negra etapa de corrupción y GAL, vivida durante la dramática era felipista. Obviamente y a la vista de ello, cada español debe reflexionar sobre cual es el grado de responsabilidad histórica que está dispuesto a asumir. Finalmente, podrán continuar engañando a quién quiera dejarse engañar, pero, en realidad, saben que están jugando sucia y mezquinamente, y muy gravemente a raíz del 11M. En ese camino de manipulación, mentira e infamia, han hecho mucho daño a la sociedad española y convertido a España en el descrédito, en el ridículo y la vergüenza del mundo. Por eso y como quiera que, inexorablemente, el tiempo terminará dando testimonio de ello, su interés en ensombrecer la puesta en marcha de la comisión de investigación. Lamentablemente, les sigue dando igual pisotear los intereses de España con tal de instalarse en el poder. Quizá algún día, cuando los españoles les obliguen a abandonar tan deplorables prácticas, algún líder socialista llegue a explicar qué tipo de país, sociedad, bandera, himno, y hasta qué nombre deseaban para nuestra querida y sufrida España. Si es que aún queda algo de ella.