CANTO RODADO
El runrún leonesista
ANDA la ciudad revuelta con el programa de fiestas por un quítame de ahí esas tapas y la provincia en jaque. El efecto Zapatero corre como pólvora y, mientras los italianos echan el cerrojo a Antibióticos -temporal, dicen, perdonen que no me lo crea- aquí el foro se desgañita favor y en contra de la región leonesa. Que si solos o acompañados; que si va el cántaro a la fuente y se rompe... Que si León saca por fin la cabeza y se hace alguien en el desconcierto autonómico que nos guía/desplaza desde 1983... Ahora que todo el mundo se había aprendido lo de nueve provincias y una comunidad y después de que Ángel Penas ganara las elecciones para repetir como rector (su empecinamiento banderil no le arrebató el birrete negro) viene el alcalde Fernández a dar lecciones de leonesismo en la agrupación socialista. El invento de la región dentro de la autonomía huele a a cambio de estatuto. ¿Será un sueño? ¿Es posible dar marcha atrás y trastocar el mapa autonómico? Ahora una parte del PSOE cree que sí, puede, quizás... ¿Efecto cohabitación -el alcalde y Rodríguez de Francisco firman autógrafos en comandita- o la cosa viene de más arriba? Con el gallinero alborotado, León dio salida a las europeas con Herrera y Villalba empapelando paredes a favor de sus candidatos. Hay quien cree que lo de la región dentro de la autonomía es el preludio del divorcio. Se oye el runrún de que al PSOE se le fía larga, si no imposible, una victoria electoral para gobernar en Castilla y León. Tal vez ha llegado la hora de confiar en el divide y vencerás y recuperar del baúl de los recuerdos aquellas pancartas de «Somos socialistas, pero antes leonesistas» que, por cierto, la encabezaban sobre todo mujeres, niñas y niños. Si la hemeroteca hablara, confesaría los sarpullidos leonesistas que sufre la ciudad cada equis primavera. Con tanto lío y alargia, la UPL no encuentra su sitio y ronda la Diputación. Su ex líder espiritual se ha propuesto jubilarla con él.