Publicado por
ESTHER ESTEBAN
León

Creado:

Actualizado:

RECUERDO que en este país el primer político que dijo con una claridad meridiana que «Aquí no caben todos», refiriéndose al problema de la inmigración, fué el entonces recién designado sucesor de Jordi Pujol, Artur Mas. Su afirmación provocó una auténtica escandalera, especialmente en los sectores del PSC, liderados por Maragall, que entonces se encontraba en la oposición y con su crítica inmisericorde mató dos pájaros de un tiro: atacaba a CiU, su más directo adversario y, de rebote, le daba también lo suyo al gobierno del PP por su política en la materia. El socialista catalán había salido en apoyo de un grupo de 700 inmigrantes que se encerraron en Barcelona pidiendo su regularización y les alentaba para continuar con sus propuestas. ¡Las vueltas que da la vida! Quien nos iba decir entonces que, pasados tres años, serían los propios socialistas quienes iban a ordenar el desalojo por la fuerza de un grupo de inmigrantes en la catedral de Barcelona y de la forma en que se ha hecho. Ahora no se han oido términos como el de desalojo fascista que se escuchó entonces, ni ha salido Jesus Caldera, hoy ministro, diciendo que hay que regularizar esa realidad «porque la ley no puede aplicarse con la porra». Rectificar es de sabios y gobernar requiere un ejercicio de responsabilidad que deja poco margen a la demagogía cuando hay que dar respuesta a problemas urgentes. Está claro que el PSOE ha acertado rectificando ¡y de qué manera! su política en materia de inmigración y, el presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero demuestra una actitud sensata al advertir que no es posible proceder a una nueva regularización de cerca de un millón de personas que pueden haber entrado ilegalmente en España. Como decía Mas «aquí no caben todos» y desde luego ni éste ni ningún país democrático es capaz de asumir la legalización automática de quienes vienen buscando una vida mejor. El problema es de tal magnitud que requeriría un gran pacto de Estado de todas las fuerzas politicas y que de una vez por todas unos y otros dejaran de utilizarlo de una forma partidista. Sólo así se dejaría de contar la feria según le va a cada uno y se evitaría el socorrido donde dije digo digo Diego.

Cargando contenidos...