Diario de León

DESDE LA CORTE

Víctimas de la guerra entre partidos

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FERNANDO ONEGA
León

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DESDE la distancia, que todo lo magnifica, he tenido noticias de la «amable» relación entre la ministra de Fomento y la Xunta de Galicia. He sabido, por ejemplo, que Fraga invitó a doña Magdalena a la inauguración del tramo de autopista Lalín-Dozón, y la señora Álvarez no le contestó: respondió a la empresa concesionaria. El lunes, la ministra llegó a Santiago, y no visitó la Xunta: acudió a la sede del PSdeG. Por la noche h ubo cena, donde sí coincidió con Fraga, y el presidente le enseñó el teletipo donde Álvarez acusaba al PP de engañar a los gallegos, y se enfrentó a ella con palabras como éstas: «no te permito que nos acuses de mentir». La «amabilidad» continuó ayer y contrasta con otro anuncio que hoy es noticia: la misma ministra se entrevistará con Chaves para hablar de infraestructuras en Andalucía. Se cita, entre ellas, el tren de alta velocidad que unirá Cádiz y Sevilla. Primera conclusión: el equipo Zapatero funciona con estímulos de partido. En las comunidades donde gobierna, alfombras y trato amigable. En las comunidades del PP, hostilidades a tope. Y así, el país que iba a ser de diálogo asiste a un espectáculo de confrontación y guerra de partidos. Cuando no es por la Ley de Calidad, es por las infraestructuras. Y cada día se abre un frente nuevo. La Galicia tranquila y sosegada parece hoy sublevada por las incógnitas sobre el futuro de sus obras públicas. Al margen de esa guerra, hay que anotar una vulgaridad: ni el Plan Galicia ni los proyectos de alta velocidad son entes abstractos. Tampoco son creencias etéreas que dependan del estado de fe de los contribuyentes. Son programas concretos cuantificables y cuantificados. Tienen, o deben tener, un estado de cuentas y unas certificaciones de obra. Sus plazos de ejecución no responden a la veleidosa voluntad de un político, sino que están y deben estar sometidos a alguna vigilancia y control de organismos públicos. Y eso es, o debe ser, mucho más visible que la tensión entre el gobierno de la nación y el gobierno regional. Digo esto porque, frente a la indignación oficial y popular gallega, la ministra Álvarez volvió a acusar ayer a las administraciones del PP con toda contundencia: «No han hecho nada». Yo pregunto: ¿tiene datos, señora ministra? ¿Puede explicar tan rotunda negación? Tal diferencia de percepciones no puede ser despachada con una frase de mitin. Si hubo engaño a la sociedad en las promesas, demuéstrese. Si hay continuidad del Plan Galicia o voluntad de acelerarlo, dígase con plazos y datos. Y si no hay esperanza de futuro, dígase también. Así sabremos a qué atenernos.

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