EL BALCÓN DEL PUEBLO
Última moda política
ÚLTIMA moda política: la mentira. Intentaré dar argumentos. Está a punto de confirmarse por los médicos turcos que veinte de las víctimas del Yak-42 están mal identificadas y, por ende, mal enterradas, o siendo indulgentes, erróneamente enterradas. Los trabajos de los forenses turcos dejarán en evidencia una mentira más del Gobierno del PP, en este caso del ex-ministro de Defensa, Federico Trillo. Una mentira más que se suma a la multitud de ellas que en los dos últimos años del Gobierno Aznar se convirtieron en asunto central de su política, y se alargaron hasta la tergiversación de la autoría del terrible atentado del 11-M. El PP, sabiendo que las mentiras se transformaron en su talón de Aquiles, igual que en su día los «chorizos» en el PSOE, en lugar de haber adoptado una postura de autocrítica y humilde, ha decidido hacer una campaña electoral al Parlamento Europeo a la contra. Los Pedros Arriolas de turno han decidido que sean los dirigentes del PP los que llamen mentirosos a todos los demás. Es patético. Asistimos asombrados a esta escenificación: Mariano Rajoy llama mentiroso a Rodríguez Zapatero, Mayor Oreja a Josep Borrell, y el secretario regional Alfonso Fernández Mañueco al corregidor de León, Francisco Fernández. Venga o no a c uento, siempre lanzan la primera piedra, intentando que los electores crean que todos son iguales. Quizá lo que intentan es desgastar el sentido de la palabra o el uso abusivo de la misma. Es un truco propio de vendedores de detergentes que no va a llegar muy lejos. Sólo sirve para consumo de la propia parroquia. Algunos dirigentes del PP no deben saber qué significa mentir. Mentir no es equivocarse, ni expresar deseos. Es intentar engañar deliberadamente a los ciudadanos, como en el caso del Yak-42, las armas de destrucción masiva en Irak y otros episodios menores. Ahí están las orgías del ex-ministro Álvarez Cascos cortando cintas y colocando primeras piedras sin contar, desde Pucela a Pajares, con estudios de impacto ambiental. Lo que importa sobre todo, por encima de las descalificaciones gratuitas, es que los hechos son tozudos. No es de recibo que un consejero de la Junta, al que le concedieron el estrellato de la campaña a Europa, con escenario caro y cómodo; no es de recibo, digo, que el consejero, a la sazón también secretario regional azul, venga a dar un mitin en León y no pronuncie ni una palabra, ni más alta ni más baja, sobre Europa. Todo su discurso se ciñó a la descalificación de los adversarios. Está fuera de sitio. No tiene desparpajo. Lo que tiene es desfachatez. Así no se consigue la confianza de los ciudadanos. Tal vez se lo confirmen el domingo próximo los electores. Lo que está rigurosamente confirmado es que el director provincial del INSS leonés, Horacio de Andrés Álvarez, regresa con la misma responsabilidad a su punto de origen de hace un quinquenio: A Coruña. Horacio es un gestor exigente, consigo mismo y con los cuadros directivos. León, sin duda, pierde a un ejecutivo honesto, leal y cualificado. Está en la nómina de leoneses necesarios. Para sucederle llega otro leonés, Elías Iglesias. No le conozco, pero le avala su larga experiencia como subdirector en Salamanca.