Diario de León
Publicado por
FERNANDO ONEGA
León

Creado:

Actualizado:

YA TERMINÓ la campaña electoral. ¡Otra campaña electoral! Ya estamos otra vez en jornada de reflexión. Y mañana, a las urnas en medio de un entusiasmo perfectamente descriptible. Tal día como hoy, hace tres meses, nos intrigaba saber quién sería el partido ganador. Este sábado, si algo nos intriga, es saber cuántos españoles tendrán el gesto de aproximarse a los colegios electorales. Es que estas elecciones nos cogen un poco cansados. Todavía le estamos dando vueltas a lo ocurrido el 14 de marzo. No tuvimos el cuerpo para mítines. La campaña ha sido estéril como pocas. Que levante la mano el que sea capaz de recordar media docena de ideas-fuerza de los candidatos. ¿Qué digo media docena? Que levante la mano el que recuerde solamente dos. Asuntos trascendentales como la inmigración, que es el gran desafío de Europa en este siglo, han pasado desapercibidos. La defensa de los intereses de España ante los nuevos socios, que se llevarán los fondos económicos y las empresas sin patria, ha sido ignorada. ¿Debates, he escrito? ¡Oh, sí! Han sido la aportación más novedosa, quizá la más importante. Pero ¡qué diferencia con los del año 93! Entonces tuvieron audiencias de once millones de espectadores. Ahora han sido un éxito los dos que captaron la atención de tres millones. En unas elecciones generales se pueden prometer pisos y escuelas y salirnos de una guerra. En las europeas se habla de asuntos que suenan a teología. En las generales pelean los primeros espadas. En las europeas, aspirantes que parecen buscar un premio de consolación. En el Parlamento español se juegan intereses como las pensiones. Los intereses que nos afectan de Europa se deciden en otros lugares. Y así, hemos llegado a la meta con la misma perversión con que empezó la campaña: se decide si el Partido Socialista mantiene los apoyos de hace tres meses, o el Partido Popular ha iniciado ya su retorno al poder. En el fondo, es como una gran encuesta para saber si Zapatero sigue en estado de gracia, o la gracia es la de Mariano Rajoy. Son unas urnas de confirmación y de revancha, con abuso mediático de un bipartidismo que ha dejado a las fuerzas nacionalistas casi como espectadores del desfile de los grandes modelos. Pero, llegado al día de reflexionar. Saber cuál es la salud y el seguimiento de los partidos en estos momentos, es de un gran valor político. Y no es ninguna vergüenza que ésa sea la interpretación de las urnas que hagamos mañana por la noche. Aunque sólo sea por eso, vale la pena ir a votar.

tracking