Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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ESTABAN contentísimos, hasta el punto de dar saltos de alegría con grave riesgo de romperse algún hueso al regresar a la tierra. El motivo de su júbilo era que un conductor con carné de suicida, en un coche cargado con 500 kilos de explosivos, había destruido un edificio de dos plantas, causando 16 muertos. El suceso ocurrió en Bagdad, donde ya no queda ninguna alfombra que no esté ensangrentada, y la alegría se contagió a la población civil, que está toda militarizada. La multitud celebró la matanza, bailando y cantando alrededor de los cadáveres, al grito de «América es el enemigo de Dios». Los éxitos hay que celebrarlos, ya que siempre justifican. El asesino se vengaba así por sus compatriotas asesinados y además, cuando explotó su camión, pagó el peaje que le conduciría directamente por la autopista del cielo hasta el erótico paraíso prometido. Como alguien, invasor o invadido, no decida clausurar la serie de venganzas, se va a alterar todavía más el sistema demográfico en esa zona, que sin duda sería más tranquila si en su subsuelo no hubiera petróleo. En contraste con esos festejos de Bagdad en torno a las destripadas víctimas, en Inglaterra están tristes porque los franceses le metieron dos goles a su selección en tiempo de descuento. Según Salvador de Madariaga, Inglaterra constituye «la tribu más evolucionada» de cuantas habitan este absurdo planeta malavenido, que según los científicos tiene los siglos contados. Si a los iraquíes les alegró el corazón el atentado, a los ingleses les deprimió la derrota futbolística. Los «hooligans» también son fundamentalistas. Cuando vieron perder a su equipo en el estadio vertical de los televisores incendiaron autobuses y lanzaron botellas y piedras contra la Policía, que tuvo que detener a ochentaitantos salvajes airados. ¿Quién inventaría eso de la flema británica? Se dice que todo ser humano tiene dentro una fiera, pero lo malo no es eso, sino que esté dispuesto a exhibirla con cualquier motivo. Por una guerra o por un penalty.

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