VUELTA DE TUERCA
Liberales y no tanto
EN ESTE PAÍS han comenzado a proliferar como nunca los liberales. Conscientes del prestigio de la etiqueta, innumerables políticos de toda guisa se aferran al concepto con uñas y dientes, en lo que ya es un claro ejercicio de travestismo ideológico que, por fortuna, no consigue generar confusión. El liberalismo es, pues, una conducta y, por lo tanto, es mucho más que una política... Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio, o como, por instinto, nos resistimos a mentir. Aunque la palabra liberal sea polisémica y víctima de toda clase de tergiversaciones, su significado más cabal es precisamente el mencionado. Deberían, pues, abstenerse de hacer el ridículo quienes, a fue de claros intervencionismos y gestos autoritarios, no merecen lucirla en su solapa biográfica.