Diario de León
Publicado por
VENANCIO IGLESIAS MARTÍN CATEDRÁTICO DE LITERATURA
León

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AMABLE LECTOR, la anábasis, o retirada de los soldados de Irak, ha sido, digámoslo sin ánimo de herir, un poco vergonzante. ¿No deberíamos haber vuelto discretamente? ¿No deberíamos haber esperado al treinta de junio? En su llegada, han sobrado los mismos medios de la telebasura para transmitir el melodrama con sus lágrimas, emociones desbordades -¡hijoooo!- y alegrías sin contención, homenajes y medallas. Eran y son profesionales que cumplen con su deber. Ni a la policía, ni a mineros o marineros, ni a pilotos y azafatas, que se la juegan a diario, sería discreto hacerles homenajes de ese tipo. Estimamos mucho el servicio que han prestado las tropas pero no han hecho más que cumplir con su deber, como ellos mismos aseguran. ¡Claro que había peligro! Pero peligro y aventura son riesgos asumidos por nuestro Ejército que no necesita... ¿cómo decir? Ha parecido que las tropas eran motivo y ocasión para ponerse medallas políticas y eso no está bien. Por otra parte, si Zapatero no se hubiera dejado dominar por la impaciencia... porque resulta que hemos dejado al amigo americano, al amigo italiano, polaco, inglés, japonés e iraquí con los calzoncillos en la mano. Se nos perdonaría sin dificultad el que no fuéramos, que era lo que había que haber hecho. Pero no se nos perdonará que se hayan sentido traicionados ante el enemigo. De nada servirán las explicaciones porque lo que ellos comprenden, sobre todo los terroristas islámicos, es que nuestros gobernantes y nuestro pueblo han sufrido un ataque de pánico con el 11-M y que basta apretar un poco para que se ceda a sus pretensiones. El terrorismo torció las elecciones, no se engañen. Ya veremos en qué para. Arzallus asegura que algo se mueve en ETA y ahora perdemos apoyo de la CIA con toda seguridad. Nuestro júbilo por la venida de los soldados y el tatachín de la banda parecían ganas de disimular un cierto miedo natural a las bajas. Y no es cierto, pero así se percibe. No, no fue buena idea la de ir a Irak, insisto, pero, perdóneme señor Bono: dejar ahora al pueblo iraquí sin la valiosa ayuda de nuestras tropas, se apoya en la idea de que no tenemos responsabilidad en su desdichada situación. A usted le cumplía volver excelente una mala política anterior, pero ha hecho inútil ese enorme gasto que supuso ir a la guerra. Precisamente usted que hace gala con razón de su intachable moral. La idea de que la alianza se hizo con el señor Bush, como se dice despectivamente, es una falacia. Se hizo con el presidente de Estados Unidos, representante del pueblo americano y se firmó un tratado que es algo muy serio. Si un tratado debe ser revisado, debería hacerse por ambas partes ,pero ninguna debería arrogarse derecho a romperlo unilateralmente. Zapatero no debió romper un tratado por una cuestión que, perdóneme, parece banal. Una promesa electoral es una frase que no compromete tanto como un tratado de estado que necesita continuidad por encima de los cambios o revisión si se desea romperlo por nuevas razones no pensadas en su firma. Con la política de Estado hay que apechar, sostenella y no emendalla, y desfacer entuertos si se puede y tragase agravios. El tiempo, que todo lo descubre, invalida repentinamente la razón que se dio para retirar anticipadamente las tropas. El 30 de junio era la fecha inicial de Zapatero que debió respetar porque procedía de su fino instinto político. Ahora, se podría anotar un triunfo haciendo creer al mundo que España pesaba en la decisión de Inglaterra y Estados Unidos de buscar más legalidad y una nueva resolución, en la ONU. No sonría señor Moratinos, experto en asuntos de Oriente Medio y, a lo que se ve, menos experto de lo que se creía: cuando los americanos consiguen esa resolución, no se están acercando a su sensibilidad política, ni le están dando la razón ni pidiéndole a usted soldados: le están llamando zascandil sin sustancia, que no sostiene la palabra dada y se pasa los tratados por el arco de Bará. Si han de hacer tratados con España se lo pensarán mucho. Yo desearía además que las declaraciones públicas o públicas... no sé, esas de la fotos de las Azores que ya aburre, o de lo que el expresidente Aznar fue a lloriquear al rezago de Bush o la de que el futuro ministro de Defensa llamara gilipollas integral al mandatario inglés, o que se vaya a lagrimear y hacer poesías a Trapisonda en apoyo... Yo pediría recato y pensamiento antes de soltar la lengua. Volvemos a Europa y en la puerta están mesié Chirac y Shröder con una sonrisa de oreja a oreja y luego abrazan al amigo americano, se juran amistad eterna y se van a Normandía. Joseluís amigo, ¿te has dado cuenta de que ni te llamaron para la fiesta homenaje a las víctimas de Normandía? ¡Ni un tardío, ni un mísero homenaje, ni un recuerdo, ni una palabra para los republicanos que allí murieron, como sabían morir los españoles! Doloroso, ¿no cree? Si el francés lo domina mejor que el inglés, aprovéchelo para mandar a Chirac y la Europa que él quiere a paseo en la primera ocasión que pille. Por fin, ¿cómo es posible que tomaran ustedes el eslogan «Volvemos a Europa»? ¿Cómo es posible que un jefe de Gobierno asegura que nos habíamos marchado de Europa? ¿Por qué no se piden responsabilidades al encargado de la campaña? Aunque hubiera sido cierto que nos hubiéramos ido, ese eslogan no se me ocurre ni a mí que soy reconocido tontolhaba. Qué imagen de España es esa que ahora se viene, ahora se va de Europa; ¿qué hace repercutir en la política exterior sus disenciones domésticas con al oposición? Ahora ¿tenemos que volver pidiendo perdón a Europa por habernos ido? ...¡Y pónganse serios, hombre! Que haga oposición la oposición. La cara seriona y el bigote apesadumbrado de Aznar tenía razón de ser, por la España surrealista que somos, que no es para andar de chistecitos y risitas ji, ji, ji, ju, ju, ju. Algunos ya empiezan a pensar, sin embargo, que la sonrisa es un estereotipo. Otros, que es un gancho nada más. Otros que es flojera de muelle. Otros que síntoma de bonhomía. Otros que se ríen de ellos. Y los peor pensados que se están cachondeando del pueblo. Por mi parte pienso que quieren tranquilizarme. Si no fuera un tontolhaba yo les recomendaría, sin embargo, trabajo y silencio. Éstas eran virtudes del gran Pericles. Entierren el fantasma de Aznar que se fue voluntariamente. Olvídense de los medios de comunicación obsesionados «por tenernos al día», con toda suerte de interpretaciones delirantes de lo que ustedes dicen. No hablen con ellos sino lo imprescindible y asegúrenles que les conocerán mejor por sus obras que por sus palabras. Responsan a la oposición con mesura y hasta con simpatía; que la oposición nunca tiene toda la razón pero razones no le faltan. Si hay silencio habrá menos bandazos, patinazos y rectificaciones. Olvídense de los asesores de imagen que no son ustedes de la pasarela Cibeles. Si no tenían programa, vayan rematándolo. Y den, en fin, apariencia de solidez si ven que les falta; que los pasajeros necesitan un poco de tranquilidad. No es mal consejo el de callar mucho y escuchar más. Una amiga, invitada a una cela de gala entre gente de postín, le consultó a su madre: -Mamá, me da mucho apuro ir entre tanta gente culta... Y la madre contestó: -Tú, que eres guapa, hija, sonríe y no digas nada. Bueno, pues eso, sonrían, pero no digan nada o juro a Dios que me hago yo también del PP. Ah, un amigo me acaba de decir que Il Corriere de la Sera asegura que las exportaciones italianas a Estados Unidos han aumentado mientras las españolas están descendiendo alarmantemente. ¿Por qué será? Yo me preocuparía.

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