VUELTA DE TUERCA
Cassini llega a Saturno
SI UN niño de 11 años hubiera viajado en la sonda espacial Cassini en su viaje hacia Saturno, hubiera alcanzado ahora la mayoría de edad. Ha sido preciso recorrer más de 3.500 millones de kilómetros a lo largo de siete años para llegar a las puertas de la órbita del misterioro planeta de los anillos. Ahora se trata de rizar el rizo: cruzar los anillos que rodean al gigante y situar la nave en órbita durante cuatro años. Esta operación no admite la palabra error, según advierten los técnicos de la Nasa y de la Agencia Espacial Europea. O es perfecta, o adiós a Cassini. Si hay éxito, el caudal de información que aportará se considera trascendental. Ojalá detrás de los anillos de Saturno se abran las puertas de la imaginación para lograr la aventura más difícil: que los terrícolas nos entendamos de verdad.