VUELTA DE TUERCA
Nuevo carné de conducir
LAS EXCENTRICIDADES del poder no conocen límites. Cuando todos estamos preocupados por el hecho terrible de que cada año mueran más de 4.000 personas en nuestras carreteras, cuando se ha abierto un productivo debate sobre la conveniencia de poner en funcionamiento el llamado carné de conducir por puntos, cuando existe una potente corriente de opinión para concienciar a la gente sobre la grave responsabilidad ética que contrae quien sea pone al volante de un automóvil va el Gobierno e idea un carné de conducir más pequeño. ¿No tendrán nada mejor que hacer nuestros ínclitos responsables de la DGT que divagar sobre los aspectos estéticos de tal documento? ¿No deberían consumir su tiempo en cuestiones más serias y más arduas que procuren salvar vidas?