AQUÍ Y AHORA
Mujeres, conquistas y precio
LA MUJER está conquistando su lugar en la vida como puede. En la Universidad ya son mayoría como estudiantes, aunque tienen un peso mucho menor en las cátedras; en la carrera judicial o en casi todas las oposiciones ganan los primeros puestos; Zapatero ha nombrado tantos ministros como ministras... ¿Cuál es el precio que están pagando muchas mujeres por su emancipación, por su libertad? En muchos casos, el de renunciar a desarrollar su propia personalidad de mujer, el de renunciar a ser madre y a atender a sus hijos como quisieran o el de tener que competir con los hombres en el trabajo sin dejar de ser amas de casa ni objetos de deseo. A veces, el precio puede ser mucho más alto que el beneficio, porque esta sociedad nuestra no contempla la posibilidad real de que una mujer renuncie a su trabajo durante un tiempo para cuidar a sus hijos -y, luego, pueda reincorporarse sin problemas- o que pueda tener jornadas de trabajo compatibles con atender a sus hijos. La mujer está adoptando hábitos del hombre: compite como los hombres, bebe y fuma tanto o más que los hombres y, por primera vez, el sida aumenta ya más entre las mujeres que entre los hombres: el 60 por ciento de los casos de sida en España entre los 20 y los 24 años son femeninos. Mientras que en 1990 el número de embarazos que terminaba en aborto era de un ocho por ciento, ahora es ya de un quince por ciento. La mujer sabe más, tiene más oportunidades, es más libre, más activa, pero, ¿de verdad hace lo que desea? ¿De verdad se comporta como mujer? Feminizar la política, la cultura, la empresa, la sociedad puede ser un avance muy importante para un futuro más humano. Que las mujeres la masculinicen aún más sería un error tremendo. Es posible que detrás de un hombre triunfador haya siempre una mujer inteligente. Lo malo es que detrás de una mujer triunfadora pueda haber una mujer que ha renunciado a ser mujer o a comportarse como tal.