EL BALCÓN DEL PUEBLO
Congreso del PSOE y reaparición de Aznar
CONCLUYÓ el Congreso Federal socialista tal y como estaba previsto. Sin sorpresas: con respaldo total a José Luis Rodríguez Zapatero como secretario genenal y como líder, y eligiendo una nueva dirección que renueva bastante la anterior Ejecutiva, aunque permanecen algunos pesos pesados como garantía de continuidad del proyecto socialista. En el estreno del plenario anuncié cuál iba a ser el pronunciamiento decisivo. Se cumplió el pronóstico. El principal tema de debate fue una enmienda que llegó desde Barcelona. Pedía que la Constitución no fuera el límite para la reforma de los Estatutos de Autonomía. Fue rechazada. Y tal y como han quedado las resoluciones, los nuevos estatutos de autonomía que comenzarán a redactarse a partir del próximo otoño, tendrán como techo la Constitución, con las ligeras modificaciones ya anunciadas: reforma del Senado, uso de lenguas autonómicas, desaparición de la primacía del varón en la línea sucesoria a la Corona, referencia a la Consticuión europea y otros temas menores. Es decir: que desde la dirección socialista, o mejor dicho, el PSOE en su conjunto, rechazó cualquier deriva confederal y no digamos la cabezonería soberanista como pretende el Plan Ibarretxe. En resumen: continúa como referente el documento de Santillana del Mar y la Constitución. Ni más, ni menos. Todo lo demás, fuera de esas referencias, son ensoñaciones de fin de semana. Concluyó el Congreso Federal socialista sin sobresaltos y al día siguiente, ayer mismo, José Mª Aznar, que todavía es presidente del PP, aunque no ejerce, intervino como titular de la Faes impartiendo un curso a dirigentes azules. Recuperó el papel público al que parecía haber renunciado desde el 14-M. Largó un verdadero mitin en contra del PSOE, pero atacó la línea de flotación de Mariano Rajoy. Reapareció el Aznar de extrema derecha, antieuropeo y antidemocrático. Sólamente, desde su antieuropeismo visceral, se entiende la crítica feroz a la Constitución Europea. Recuérdese que Mariano Rajoy ha prometido que el PP votará a favor. Y sólo, también, desde su espíritu profundamente antidemocrático, se puede decir que el PSOE ganó las pasadas elecciones generales gracias al macabro y terrible 11-M, y no atribuirlo a la voluntad libre y soberana de la mayoría de los españoles. No reconocer una derrota electoral profundamente democrática es lo que hacían los golpistas cuando había golpismo. Era siempre la primera coartada. José Mª Aznar la repite desde lo más hondo de sus convicciones. Si a estas alturas todavía no tiene claro que el 14-M la decisión fue tan libre, soberana y democrática como en las consultas del 96 y del 2000, es que tampoco se enteró de que los votos se los dieron los ciudadanos con la misma libre y soberana libertad. Para entender algo tan sencillo sólo hace falta ser demócrata. Es evidente que se apuntan dos líneas divergentes en el PP: la que predica Mariano Rajoy llevándolo al centro, y la que José Mª Aznar desea anclar en la derecha dura. Queda por ver cuál de las dos sale adelante en el próximo congreso.