TRIBUNA
Pudieron y debieron hacerlo, pero no lo hicieron
CADA vez que se publican estadísticas con datos referentes a la provincia y región leonesa se demuestra que el retraso económico y social de los leoneses va en aumento. Si hace un par de semanas se comunicaba que el eje Valladolid-Burgos se llevaba el 90% de las inversiones industriales de la autonomía, recientemente han visto la luz otros dos datos igual de alarmantes: la Diputación de León gasta al año 16 millones de euros en áreas que son competencia de la Junta y León recibe al año el 14% de subvenciones para la Salud Pública mientras que Valladolid y Salamanca reciben más de 70%. Una vez más, la provincia leonesa es la cenicienta y Valladolid la reina de su Autonomía. Así llevamos veinte años con la particularidad de que las diferencias aumentan en lugar de disminuir. Tenemos unas elecciones a la vuelta de la esquina. Los grandes partidos ya han comenzado la campaña electoral. Harán como siempre grandes promesas capaces muchas de ellas de arreglar el mundo, pero volverán a cometer los errores de costumbre, se olvidarán de los ciudadanos, su deber más sagrado. No serán capaces de poner los pies en tierra y hablar con la gente, conocer sus problemas, sus inquietudes con el fin de encontrar soluciones. En esto consiste la democracia, en gobernar por y para el pueblo. Así vemos que los socialistas están utilizando dos argumentos principalmente: el PP, dicen, ha terminado su ciclo de gobierno, por consiguiente, ahora les toca gobernar a ellos. Y el argumento clave, la guerra de Irak. Culpan al señor Aznar y a su Gobierno de esa guerra. Tengo muy claro que a los socialistas les importa un pimiento Irak y los iraquíes. Lo único que les interesa es utilizar una guerra indigna, todas lo son, para provocar la sensibilidad de los españoles con el fin de arrebatar el poder a los populares. Por otra parte, el Partido Popular, que gobierna en Madrid y en Valladolid, es el actual y principal culpable del retraso económico de estas tierras, es el causante de que 226.000 leoneses se hayan visto obligados a emigrar para poder encontrar un trabajo digno. Y todo ello, sin guerras, sin disparar un solo tiro a nadie. Hay actos tan malvados como disparar a matar. Han podido evitar la rutina de esta tierra y no han querido hacerlo. La gran mayoría de los leoneses sabemos que el mayor problema que tenemos es la pertenencia colonial a una Autonomía que ni nos representa, ni nos protege, ni nos gobierna, ni nos quiere; simplemente nos esclaviza y nos trata como si fuésemos unos parias. Así llevamos veinte años. ¿Qué han hecho hasta hoy todos y cada uno de los diputados y senadores leoneses por su tierra? ¿Qué debe León a todos y cada uno de ellos? La respuesta es la misma: nada. Tal vez los populares digan que ellos han hecho muchas obras de comunicación en esta provincia. Cierto, pero un simple examen nos hará ver que casi todo lo construido son vías muy necesarias a nuestros vecinos para su desarrollo. Obras que interesen preferentemente a León no se ha hecho ninguna. ¿Cuántas industrias se han instalado aquí en los últimos veinte años? Ninguna, ni siquiera para cubrir los puestos de trabajo perdidos en la minería y mucho menos para la elaboración industrial de los productos agrícolas y ganaderos que aquí producimos. Ni el PP ni el PSOE llevan en sus programas la única solución al principal problema que tiene León: la segregación de la actual autonomía. Los partidos socialista y popular pudieron evitar la incorporación de la región leonesa en la autonomía vallisoletana, debieron hacerlo, pero, no solamente no lo hicieron, sino que, con sus votos en el Congreso de los Diputados el año 1983, consumaron el sometimiento de León en las garras pucelanas. Ellos son los culpables del abismo donde ha caído esta tierra, ellos son los culpables del enorme retraso económico y social, ellos son los culpables de que un tercio de la población haya tenido que emigrar. Esos dos partidos llevarán esa cruz a cuestas hasta que decidan poner remedio a una situación que ellos solitos han provocado. La Unión del Pueblo leonés es hoy desgraciadamente el único partido que clama por el fin de esta injusticia, pidiendo abiertamente un referéndum para conocer la voluntad de los leoneses. Sus aún pequeñas fuerzas no le permiten solucionar esta vejación. Socialistas y populares están demostrando que no saben vivir sin el poder. Estos dos partidos no buscan el poder, algo lícito y hasta plausible, para servir a los ciudadanos sino para beneficiarse a sí mismos. La ambición de llegar al poder es tal que no reparan en medios ni métodos para obtenerlo. Todo sirve, hasta el pacto antinatura como ha sucedido recientemente en el municipio de Villaquilambre, donde gobernaba la UPL: Al frente había un alcalde honrado, quien después de cinco años de una eficaz gestión, logrando un fuerte y ejemplar desarrollo, no dudan en arrebatarle el poder y repartírselo entre ellos. Por lo visto el trabajo bien hecho no está bien visto por los devoradores del poder, así se evitan comparaciones molestas. El futuro de León debiera ser un compromiso firme de todos los leoneses. Esta situación no puede continuar, sería nuestra ruina y destrucción como pueblo. Los políticos tienen la obligación de escuchar la voz del pueblo y atender su voluntad con amor. De nada sirven las promesas, de nada sirve el poder cuando no hay voluntad de servir a los ciudadanos y defender sus derechos. Los partidos eligen los candidatos, pero es el pueblo el que con sus votos da el poder a esas personas. La soberanía nacional reside en el pueblo del que emanan los poderes.