Diario de León
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LA VIGENTE Constitución Española, en su artículo segundo, dice que España está integrada por nacionalidades y regiones. La palabra nacionalidad la utiliza una sola vez en todo el texto. Sin embargo, sorprendentemente, la Constitución no explica los motivos para asignar el título de nacionalidad a unas partes del territorio nacional y región a otras. También es sorprendente que no da el más mínimo detalle para saber qué partes del territorio son nacionalidad y cuáles región. Sin embargo, los partidos nacionalistas se han dado prisa en asignar como nacionalidad a las regiones de Cataluña, País Vasco y Galicia. Además, le han añadido el adjetivo de histórica. Así pues, España, según ellos, se compone de tres nacionalidades históricas, las ya citadas, y el resto, regiones. Ya desde el inicio de la vigencia de la Constitución mucha gente ha sentido curiosidad por conocer los motivos por los que esos territorios son considerados nacionalidaes históricas. La verdad es que las explicaciones obtenidas no han satisfecho a casi nadie. En unos casos se dice que fueron los primeros en obtener la autonomía durante la II República; en otros, porque tienen lengua propia; en otros, porque tienen una identidad más fuerte que los demás. En el primer caso, haber sido los primeros en tener autonomía, más que histórica, podría ser nacionalidad primogénita. En el segundo caso, tener lengua propia podría ser nacionalidad lingüística. Claro que en esta circunstancia hay otras regiones que también tienen lengua propia como Aragón, Asturias, León y, sobre todo, La Rioja con su castellano. Y en el otro caso, el de tener una identidad más fuerte, pues tampoco convence. Por ejemplo, dejando de lado lo que dicen los políticos, no es verdad que un catalán tenga una identidad más profunda que un aragonés; un vasco, más que un navarro; ni un gallego más que un asturiano. Decir que los canarios, andaluces, murcianos, etcétera, etcétera, tienen menos mérito, o menos categoría, o simplemente ser menos históricos que gallegos, vascos y catalanes es simplemente, como mínimo, una opinión interesada, oportunista, cuando no hasta miserable y racista. ¿Qué pretenden los partidos nacionalistas atribuyéndose ese título de nacionalidad histórica? Pues, lo estamos viendo a cada momento: conseguir mayores metas de poder en todos los órdenes hasta lograr la cosoberanía o soberanía compartida, formando estados libres asociados de España. Para nada quieren la independencia total, porque les llevaría a la ruina económica.. Ser estado libre asociado les daría el derecho a seguir siendo España sin ser España, es decir, seguir disfrutando de todos los derechos de pertenecer a España, pero no las obligaciones de ser España. Por ejemplo, seguirían cobrando impuestos en el resto de España e invertirlos en su estado libre sin necesidad de consultar a nadie. Escuchando las opiniones de algunos políticos nacionalistas, no sería justo generalizar, y, comparando con las ideas descritas en el libro Mein kampf ( Mi lucha ), de Adolf Hitler, el parecido es sorprendente. Al fin y al cabo, el nacionalsocialismo fundado por Hitler fue un partido nacionalista y Hitler, una bestia humana, su principal dirigente Es increíble, pero por sus opiniones y por sus actos, los partidos nacionalistas parecen el último refugio de la escoris humana. Una de las causas más importantes de la degeneración política de los nacionalistas ha sido la desaparición de dos de las nacionalidades históricas más antiguas de España: Castilla y León. El prestigio y el peso histórico de ambas hubiera sido un freno a tanto disparate. Que vascos, catalanes y gallegos se hubieran considerado más históricos que leoneses y castellanos hubiera causado hilaridad generalizada. El castigo recibido por Castilla no tiene justificación ni antecedentes similares en toda la Historia de España. Castilla ha sido decapitada, troceada y con los despojos han formado dos autonomías uniprovinciales y un engendro autonómico deplorable, de nueva creación, sin historia y sin identidad. Lo que se ha hecho con Castilla es la indecencia política más asquerosa y perversa que se ha hecho jamás en España. León, aún teniendo más suerte, ya que ha quedado unida, ha sido reducida a la condición de colonia vallisoletana. Convertir la nacionalidad leonesa en un simple apéndice colonial demuestra que ésta ni tiene ni puede ejercer un estado de igualdad con otras regiones o nacionalidades españolas ni siquiera de poder disfrutar de los mismos derechos y libertades que disfrutan los demás Hablar de nacionalidades y de regiones, como si hubiera diferencias entre unas y otras, es una auténtica aberración. Todos los pueblos y países de España deben tener la misma consideración, todos ellos han formado España y son España. Es como una familia numerosa, todos los hijos son diferentes, no hay dos personas iguales. Sin embargo, todos esos hijos serán queridos y tratados de la misma manera, sin diferencias por sus padres. Todos ellos en conjunto forman la familia, son una familia. No sería comprensible que algún hijo pidiera trato preferencial en virtud de no sé que, o que los padres concedieran algún privilegio a algunos de sus hijos. No sería justo.

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