Publicado por
FRANCES DE P. BURGUERA
León

Creado:

Actualizado:

SI NO EXISTE política -sincera y leal voluntad política- por parte de todos los partidos, será muy difícil llegar a acuerdos eficaces, no sólo en la lucha contra el terrorismo sino en abordar con racionalidad y provecho el problema político vasco. Existen antecedentes que permiten afirmar que ello es posible. Unos más lejanos en el tiempo y otros más recientes. Recordemos, por ejemplo, el Pacto de Ajuria-Enea, que con el titulo de Acuerdo para la Normalización y Pacificación de Euskadi, firmaron en la sede de la Presidencia del Gobierno vasco, junto al lehendakari Ardanza, los representantes de los siguientes partidos: Julen Guimon, por Alianza Popular; Alfredo Marco, por el Centro Democrático y Social; Kepa Aulestia, por Euskadiko Ezquerra; Xavier Arzalluz por el Partido Nacionalista Vasco: José María Benegas por el Partido Socialista de Euskadi-PSOE e Inaxio Oliveri por Eusko Alkartasuna. En su punto 10, el Pacto de Ajuria-Enea dice lo siguiente: «Si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia, respetando en todo momento el principio democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular». Esto sucedía en 1.988. No el PP sino Alianza Popular firmaba entonces un documento en que se hacían estas propuestas. Basado en los términos de este acuerdo de Ajuria Enea, el lehendakari Ardanza presentó un plan de pacificación de Euskadi en enero de de 1.988. Pero AP se había convertido en el PP y Aznar presidía el Gobierno. Y la propuesta de Ardanza fue rechazada por Aznar sin apenas leerla. El Partido Socialista de Euskadi-PSOE, liderado por Nicolás Redondo, no quiso dejar sólo al PP y cerró la puerta al último intento de los partidos vascos por salvar el Pacto de Ajuria-Enea. Este portazo del PP de Aznar y el PSE-PSOE de Nicolás Redondo a la propuesta de Ardanza hizo que los nacionalistas del PNV y EA se decidiesen a iniciar la deriva del pacto de Estella. Hubo un momento en que existió verdadera voluntad política de afrontar la situación del País Vasco. Hasta tal punto, que la AP de Fraga llegó a suscribir un documento como el de Ajuria-Enea. Pero luego llegó Aznar, con su centro reformista. Y lo reformó todo, claro. ¿Por qué no se puede llegar a recomponer el clima de diálogo que hizo posible en 1.988 el Pacto de Ajuria-Enea?. Esto facilitaría, también, que el Pacto Antiterrorista firmado por el PP y el PSOE fuese refrendado con su firma por los demás partidos, nacionalistas y no nacionalistas: bastaría con suprimir o modificar el preámbulo. Así de sencillo. Claro que para ello hace falta recuperar aquella voluntad política a la que nos venimos refiriendo y que existió en otro tiempo. ¿Tan difícil resulta volver al clima que hizo posible el Pacto de Ajuria-Enea y abandonar las posiciones intransigentes y cerradas a todo diálogo entre todas la fuerzas democráticas?

Cargando contenidos...