BURRO AMENAZADO
Cromañones al volante
LA COMPAÑÍA Volante Fémina sólo hace seguros de automóvil para mujeres, tras comprobar que los tíos, al volante, no somos tan finos como nos creemos. Esta decisión comercial, quizás sexista, se apoya en el informe sobre varones conductores realizado por la empresa Mujer Alternativa. Primera constatación: a pesar del habitual cachondeo contra las tías, consideradas patosas al conducir por el macherío, los datos de incidentes de tráfico son de bigote: el 97 % de los accidentes graves y el 83 % de los atestados por exceso de velocidad, los causamos los chóferes. La declaración masculina de manejar el bólido con prudencia y cortesía es mentira gorda. Recuerdo que Camilo Cela, escritor epicúreo por excelencia, maestro de buena mesa y cama, decidió, ya ricachón, viajar por segunda vez a la Alcarria en Rolls Royce conducido por una choferesa negra, garantía -como afirmaba nuestro celebérrimo Nobel- de no darse una hostia en las curvas de Cifuentes tras degustar un buen lechazo con tintorro. Otro dato: más de cuatro de cada cinco hombres, afirmamos pisar el freno cuando el semáforo, en amarillo, vira al rojo. El seguimiento directo de esta actitud da otra imagen: la mitad del gremio varonil aceleramos para saltarlo en prohibido. La psicóloga Matilde García Gordón, estudiosa del temperamento, relaciona el conducir automóviles con la evolución humana. -Un cerebro del siglo XXI, por educado que esté para portarse bien, responde con instinto cazador en momentos de conflicto. Es decir: un hombre al volante, reacciona mentalmente como si protagonizara una cacería, con la excitación del ojeo y algo de salvajismo, al margen de la ley. Las mujeres no sufrimos tales arrebatos. Desde la prehistoria, la hembra se ha dedicado a criar niños y realizar tareas de comunicación y sociabilidad, papel materno que origina una conducción dulce y cuidadosa. Hay machos, al subirse al coche, que parecen hombres de Cromañón cazando bisontes.