TRIBUNA
A la nada plurirregional de Villalba
INVERSIONES millonarias fueron aprobadas para el llamado oeste de la comunidad en el Consejo de Ministros del 23 de julio en el Hostal San Marcos. A nuestro paisano Rodríguez Zapatero, que lo presidía, le pudo significar la satisfacción del deber económico cumplido, como primer paso en busca de su promesa «cambiaré el destino histórico de León». Pero, ¿para qué León? Y, ¿para qué leoneses? Los tres mil millones de euros que nos asignaron en cónclave ministerial pueden suponer un repunte para un León famélico. Mas esa dotación, no diré que fácil para el poder ejecutivo nacional español, pues los presupuestos no son elásticos, tan sólo viene a empezar a enjugar el rol de marginación de la región leonesa (ahora bajo el eufemismo de oeste de la comunidad) al que nos ha conducido el ente. ¡No olvidemos ése dato! Ni tampoco la siguiente precisión: Nadie le ha hecho notar esta circunstancia al presidente de la autonomía, ni como reproche, ni tan siquiera como aviso. ¿Por qué? ¿Acaso no dimana la situación del declive leonés de la ejecutoria de ente autonómico?. Quienes nos administran y dirigen son los culpables de nuestra depresión socioeconómica. Sin olvidar la intolerable permisividad de nuestros políticos. Pero, al propio tiempo, y a partir de la insidiosa plurirregionalidad del socialista Villalba, que da por buena para los leoneses el señor Zapatero, vemos arruinada nuestra personalidad leonesa al justificar y reforzar a un ente que nos humilla y sojuzga como pueblo. En esa tesitura, y con el Estatuto de autonomía en la mano, ¿acaso don José Luis no se ha dado cuenta que ya no puede ejercer de leonés, ni en lo económico ni en lo sentimental? Admitiendo el únum et idem en el aspecto popular autonómico de este ente, está asumiendo, al más alto nivel y para todos y cada uno de los ciudadanos de León, la incongruente condición de castellano y leonés. Uniformidad engañosa que el PP autonómico ha sabido manejar hasta ahora. Valores que para nosotros no se tienen en cuentan, en otras autonomías se resaltan. ¿Dónde queda la cultura leonesa, señor Zapatero? ¿Dónde la personalidad o identidad leonesa?. ¿Dónde el territorio regional con el que llegamos a la preautonomía? ¿Acaso la Constitución donde dice proteger, respetar y potenciar se puede trocar por anular? ¡León está siendo anulado en el ente! Nos acaba de cerrar, a golpe de picaporte político, la última puerta autonómica, señor Zapatero, aquella que tímidamente intentaban mantener abierta, o al menos engrasada de bisagras, entre otros el señor Turiel. La misma que el señor Villalba, con la púrpura castellana obnubilándole, empezó a entornar con descarada decisión en el congreso del PSOE autonómico en Palencia. La proposición de Agustín Turiel: Diputación Regional Leonesa, y estatus diferenciado dentro del ente, si acaso, se podría rechazar por quedarse corta, nunca por exigente y desestabilizadora per sé, sino por la cerrazón unitarista de los políticos del ente. A fe que venía simple y llanamente a poner un poco de equilibrio en la balanza autonómica. Pero en cse congreso interesadamente partidista y de cargos, fue cercenada la proposición, con la anuencia de Villalba en negociación con los socialistas castellanos del ente, sin reparo ni pudor alguno. Ahora sólo le queda al Señor Villalba seguir ayudando a la Fundación Villalar que tanto le gusta, a fin de decapitar y enterrar el sentimiento leonés. Sentimiento que adorna a un pueblo silencioso, permisivo y noble, pero enormemente sensible en la individualidad que le caracteriza, y que será ejecutado, sumido en el olvido, eso sí, en el lugar idóneo para ello por las connotaciones trágicas comuneras: Villalar. La historia recogerá este último acto en negra esquela, que ya se puede empezar a redactar. El antecesor del señor Villalba en el cargo, en el PSOE autonómico, recordémoslo, era partidario de anular las Diputaciones para mejor hacer un pueblo de diseño. Y ayudó a establecer el epígrafe: castellano y leonés, mal usado y mal intencionado; tan falso en boca de los autonomistas que nos gobiernan, como el mensaje Partido Popular de «mapa autonómico cerrado», al que ahora hay que sumar el de «la estructura de Castilla y León está cerrada», salido de boca del señor Zapatero. Parece, señor Rodríguez Zapatero, que el Estatuto de Castilla y León, dos singularidades perfectamente definidas, y que así debieron permanecer aunque se administraran en Comunidad, es el único del Estado Español que no admite revisiones democráticas constitucionales. ¡Incomprensible!. Totalmente perdida la fe en nuestros políticos, nos queda el movimiento de respuesta ciudadano leonés. Parece que hay un nuevo grupo asociativo leonés en ciernes, que se plantea reactivar conciencias, y, siguiendo normas constitucionales, emprender el camino del reconocimiento de sus derechos, como pueblo, a ser escuchado. En todo caso habrá de empezar por fortalecer en los leoneses la voluntad de serlo.