Diario de León
Publicado por
JOSÉ A. BALBOA
León

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HACE POCO más de un año, un socialista de Cacabelos con quien a veces comento la política local ante un café, se lamentaba del acuerdo PSOE-IU que había llevado a la alcaldía de la villa del Cúa a Segio Santín, quien la pasada semana, por sorpresa, presentaba su dimisión como alcalde. Mi interlocutor no estaba en desacuerdo con el pacto del PSOE con los comunistas, que lógicamente aprobaba; sólo creía que no era aún el momento para que sus jóvenes compañeros gobernaran un municipio de la envergadura de Cacabelos, que ya supera los cinco mil habitantes. Pensaba que todos ellos, novatos en política, necesitaban un hervor y, por tanto, les convenía pasar unos años en la oposición para trallarse un poco más. Creo que no le faltaba razón; es más, la dimisión del alcalde es la mejor prueba de que no se equivocaba mucho en este juicio, porque hay en la misma más razones que las estrictamente personales. Sergio Santín, según el bando en el que explica al pueblo las razones de su cese, ha dimitido por problemas de salud; problemas que le impiden afrontar, como a él le hubiera gustado, los grandes retos de modernización para el desarrollo económico y social de la villa. Para sus compañeros es ésta una decisión responsable, y critican al PP que considera esta renuncia como un fracaso más de la política socialista en el Bierzo. No sé si esto es cierto, lo que creo con el socialista anteriormente aludido, es que la responsabilidad del gobierno de Cacabelos ha sido un factor decisivo en el agravamiento de la enfermedad del regidor. Probablemente Sergio hubiera hecho un buen papel en la oposición, pues en la campaña electoral demostró poseer garra, ser un buen púgil y tener facilidad para la dialéctica con sus adversarios. Incluso en el año de gobierno, pese a sus prolongadas ausencias, fue una persona de trato agradable, dialogante y nada sectario, lo que para mi es siempre una actitud personal muy positiva. Con más experiencia podría haber hecho un buen papel y no se hubiera estresado hasta la dimisión. Dado que, como era previsible, el acuerdo PSOE-IU no se ha roto, el nuevo alcalde de Cacabelos es el socialista José Manuel Sánchez. Es también una persona joven, sin gran experiencia política aunque ligado, por matrimonio, a una familia socialista de peso en la localidad. Contará con mucho asesoramiento, seguro. Desconozco su talante y aún más el programa que piensa llevar a cabo, pero parece un hombre enérgico que puede afrontar sin agobios la tarea de gobierno. Sólo espero que sea tan dialogante como Sergio, pero al mismo tiempo que acabe definitivamente con la atonía que vive el municipio, pues con independencia de las obras comprometidas e iniciadas por el anterior equipo de gobierno, no se ha visto ningún nuevo proyecto. Tiene incluso sin resolver algunos, como el problema del puente sobre el Cúa y el adecentamiento de sus márgenes, o el asunto del Museo del Vino que ha de logar que se construya en la villa, al lado de la nueva sede del Consejo de Denominación de Origen. Sin duda, como he dicho, el alcalde será socialista en razón del acuerdo PSOE-IU, pero José L. Prada, anterior alcalde del Partido Popuoar, no tiene razón cuando afirma públicamente que debe seguir en el gobierno el equipo actual. Se equivocó hace un año no dando la batalla tras las elecciones, que ganó, y se equivoca ahora; creo que, embebido en sus negocios, debería dimitir como concejal del PP, y dejar a sus compañeros pelear, aunque no lo logren, para alcanzar la alcaldía. No hay que olvidar que el PP fue en las pasadas elecciones el partido más votado y aunque en democracia gobierna quien más apoyos logra reunir, no significa que los partidos no puedan defender otras posibles alternativas democráticas. A lo largo de este año no ha habido gobierno pero tampoco se ha hecho mucha oposición, y ambos son necesarios para la buena marcha del municipio. La dimisión de Sergio debería ser un revulsivo para que el municipio eche nuevamente a andar.

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