LA VELETA
Serpiente sin cabeza
LA CAÍDA en Francia de la dirección de la banda terrorista ETA es una de las noticias más importantes de los últimos tiempos. Tiene, además, una componente política de extraordinaria trascendencia, dentro y fuera del País Vasco. Para Euzkadi envía una potentísima señal: la vía coactiva llevada hasta sus cotas más degradantes -con el crimen político al servicio de la causa terrorista-, no tiene otro futuro que la cárcel para los pistoleros y el olvido social para sus cómplices. También tiene un significado político para quienes no respaldan explícitamente las acciones de los terroristas, pero promueven iniciativas cuyo discurso finalista apareja una semiótica plagada de analogías con la de aquellos. La brillante operación llevada a cabo por la Gendarmería francesa en colaboración con el Servicio de Información de la Guardia Civil contiene un tercer mensaje: el nuevo equipo del Ministerio del Interior funciona. La gestión del ministro José Antonio Alonso, tan denostada por su antecesor, Acebes, en sus filípicas intervenciones a lo largo del Congreso del PP, queda tan por encima del inicial rencor de quien sigue respirando por la herida del 11-M, que de rebote promueve el ridículo de quien no ha sido capaz de ver lo que tiene a su alrededor. Alonso ha contado que a mediodía del domingo llamó a Mariano Rajoy para informarle de la detención del jefe de la ETA y la incautación de una tonelada de explosivos y varias decenas de armas largas, incluídos fusiles de asalto. Es toda una señal de que hay dos formas de interpretar el Pacto Antiterrorista firmado en su día por PP y PSOE. Recuérdese a éste respecto que en ocasión de la matanza provocada por los terroristas el 11 de Marzo, José María Aznar,a la sazón presidente del Gobierno, se negó a convocar a los firmantes del mencionado pacto. La brillante operación, que ha permitido detener a los jefes de la banda terrorista en el sur de Francia, desmiente también a quienes desdeñaban la colaboración francesa asegurando que sólo con el concurso de los norteamericanos se podría llegar a la cabeza de la serpiente etarra. Pero los hechos son tenaces: ahí están Antxa y Anboto detenidos y ,en breve, a disposición de la justicia para pagar ante la sociedad por sus crímenes. Ha caído la dirección responsable de uno de los períodos más sanguinarios de esta organización terrorista y su detención ha sido fruto de una brillante operación policial autorizada por una juez francesa. Toda una lección, también, para quienes defienden los atajos para acabar con el terrorismo. Gracias a esta acción policial, todos somos hoy un poco más libres y quienes viven amenazados lo están un poco menos. Una feliz noticia, en suma.