EL BALCÓN DEL PUEBLO
Fiesta de la vendimia
LOS DIOSES de la lluvia y del frío se confabularon este año con los vinateros. Diría que disfrutaban contemplando los surcos paralelos de los viñedos, repletos de racimos. Ha concluido la vendimia y se acabó la tregua. Ha vuelto la lluvia y el frío. El otoño en su plenitud. Hoy se celebra en León -primera planta de El Corte Inglés, en colaboración con Vile- la exaltación del vino, la fiesta que echa el cerrojo final a la vendimia. Ejercerán como bodegueros mayores el escritor y académico Luis Mateo Díez y el chef del restaurante Viridiana de Madrid, Abraham García. La cultura del vino en dos dimensiones. El poso de la exactitud literaria y el placer del gusto. Hace años tuve la suerte de oficiar como mantenedor en la presentación de una cosecha de Don Suero . De cada botella vendida, cien pesetas iban destinadas a la campaña «Salvemos la Catedral». Abraham también colaboró. Creo recordar que le entregué la publicación de la lección inaugural de curso en nuestra universidad, pronunciada por el profesor Vaquera Orte. Asignaba a Noé la condición de primer vinatero. Le gustaba el vino. Y en defensor a ultranza del vino también se erigió Jesucristo. Cuando en la conmemoración de las bodas de Canaán se acabó el vino, y le dijo su madre, María: «Hijo, no tienen vino», si a Cristo no le hubiese gustado, habría contestado: Pues que beban agua. Pero, no; transformó las tinajas de agua en vino y hubo resacas considerables. Hasta algún canónigo lloró de risa cuando tuve la irreverencia de asegurar que uno de los que se pusieron ciegos fue San José. A la mañana siguiente pidió una jarra de agua. Su esposa le contestó: Ahora viene Jesús y te la lleva. Y el carpintero José, sentándose sobre la cama, voceó: «¡El niño que ni la toque!». Los dos primeros bodegueros mayores -edición 2002- también se llamaban José: Peñín y Rodríguez Quirós. Un bañezano y un babiano. Un hombre que tiene catalogados todos los vinos y un jurista que conoce más el Aranzadi que las cosechas, pero defiende al vino. Lo pregonó en verso: «El hombre que bebe agua teniendo vino en la mesa / es como el que tiene novia, y la mira y no la besa». O este otro: «No hay especia como el ajo ni manjar como el tocino / al hombre poco trabajo y que no le falte el vino». Para alabar la utilización de caldos vinateros en repostería también tuvo su chanza: «Si vas a Calatayud pregunta por Pepe Ernachos/ que es el mejor confitero de los bizcochos borrachos». En la primera celebración pisaron uva el magistrado Rodríguez Quirós y el entonces corregidor de la ciudad, Mario Amilivia. Quirós lograba litros en cada pisada; Amilivia apenas un vaso de mosto. Era como si pisaran un oso pardo y un urogallo. La cosecha 2005, según Pablo San José, director gerente de Vile, es muy buena y de gran calidad. Lo certifican también los bodegueros mayores del año pasado: Custodio López Zamarra y Manolo Cadenas. Un genial exaltador del vino -hasta del más peleón de Jiménez de Jamuz-, el escritor y periodista bañezano José Luis Baeza, predicó siempre con el ejemplo. Al morir le rendimos el mejor homenaje: un número completo del semanario local El Adelanto Bañezano , impreso en papel color vino.