AVE DE PASO
Espacios públicos
VAN AL ALZA las quejas de los ciudadanos sobre el uso amplio y variado que se hace del espacio público, ya sean calles céntricas en ciudades con importantes centros históricos, o con una simple calle o plaza normalmente de nombre Mayor, ya sean plazas o parques en general, o las sencillas pero siempre hermosísimas callejuelas de un pequeño pueblo. El ruido, la suciedad, los gritos de quienes salen de fiesta con excesiva cantidad de alcohol... Todo ello y más es lo que prolifera en los espacios públicos de este país nuestro sin que los administradores correspondientes muestren el más mínimo espasmo ante el retrato sociológico que les ofrecen estos lugares y que, como mínimo, debería sonrojarles. Excepciones aparte, el tiempo de ocio se reparte en España entre la atención que acaparan unos programas de televisión demenciales, la ocupación de estos espacios como escenarios donde representar el patetismo por parte de muchachos y muchachas cuya familia les colmó de banales dones del mercado de consumo negándoles la formación como personas, y echarse novio o novia vía Internet. El espectáculo puede llegar a ser peligroso si choca con los legítimos intereses del ciudadano, como el del descanso. Nos guste o no los individuos cosechan hoy una psicología extremadamente frágil ante unas circunstancias precarias en el trabajo, la familia, salud y relaciones personales. Su casa es el único refugio y a medida que se lo invade ese espacio público okupado por subdesarrollados, mayor es su deseo de exigir un orden impuesto por tiranos. Andémonos con cuidado.