EL BALCÓN DEL PUEBLO
Va de congresos
SU MAJESTAD la Reina doña Sofía no acudió a León para presidir el Congreso Iberoamericano de Discapacitados. León presume de tener el cielo más azul de España durante más días del año. Al parecer, ayer fue una de las excepciones que confirman la regla. Acudieron todos los demás, incluida la esposa del presidente de Honduras, que tiene nombre líquido: doña Aguas. El Congreso Iberoamericano de Discapacitados no tiene nada que ver con el celebrado la semana pasada en nuestra ciudad sobre arqueología militar romana. Ayer se miraba al interior de los necesitados de hoy, mientras unos días antes los santones de la ciencia arqueológica se recreaban en reabrir las páginas de veinte siglos atrás, cuando los cónsules y pretores, al regresar de la guerra o del amor, descansaban a la sombra de las choperas en el interfluvio del Bernesga y el Torío o de las enredaderas que crecían en el Bergidum Flavium. Allí, en Cacabelos, gozaban los «populatores», mientras los esclavos extraían el oro de Las Médulas para mayor grandeza de Roma. Los investigadores leoneses aprovecharon los descubrimientos últimos para montar el Congreso. Los expertos, de otras ciudades y otros países, recomendaron la conservación y musealización de los restos de la Legio VII recientemente encontrados. Es ya inexcusable que tanto la consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León como el Ayuntamiento de nuestra ciudad se pongan a trabajar conjuntamente para decidir cómo se conservan y musealizan los yacimientos arqueológicos recientemente hallados, el último de los cuales se ubica en la calle San Pelayo. Está a la vera de uno de los más importantes monumentos medievales que quedan en León: las ruinas del Palacio de doña Berenguela, datado en el siglo XI, y declarado monumento histórico en 1983. Sigue siendo inaccesible y no visitable ni por los leoneses, ni por los turistas, ni por nadie. Se encuentra dentro de un espacio privado. En el patio de un colegio. Una bofetada en toda regla. Han pasado los consejeros/as de Cultura y también los concejales/as de Patrimonio sin haber puesto remedio a esa anomalía. Ya es hora de que se pongan a trabajar conjuntamente para que los restos se incorporen a la trama urbana y pública de la ciudad, formen parte de la ruta de León medieval y, en definitiva, se los trate como el monumento histórico que es. Las competencias de la conservación del patrimonio, antes que nada, son obligaciones y responsabilidades. Obligación y responsabilidad que ejerció ayer el juez decano, Juan Carlos Suárez Quiñones, al condenar en juicio rápido a un reincidente por delito de tráfico a dos meses de prisión. Es una de las primeras sentencias en el país en las que el encausado acaba con sus huesos en prisión. Los antecedentes no le dejaron el mínimo resquicio. Llevaba en la cartera otras condenas por el mismo delito de alcoholemia y, además, con quebrantamiento de condena. La retirada de carné la admitía como una broma. Dos meses a la sombra de Villahierro le harán cambiar de criterio.