Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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EL MINISTERIO del Interior va a acometer grandes trabajos por tierra, mar y aire. Se trata de blindar las fronteras de la ínsula ibérica, tanto las aéreas como las marítimas y las terrestres, para combatir la inmigración irregular. ¿Por qué le seguiremos llamando irregular? Todos los años, con admirable regularidad, siguen llegando turistas pobres, escasamente interesados por nuestros rincones típicos y por nuestros monumentos arquitectónicos. En lo que va de año, según quienes llevan la cuenta, han entrado en España o han intentado entrar, más de 73.000 extranjeros sin documentación y sin cámaras fotográficas. Generalmente eran de epidermis oscura. A diferencia de lo que sucede con la ley de la gravedad, que todos tenemos que acatarla aunque no haya sido aprobada en las Cortes, a la Ley de Extranjería se le dan vueltas y más vueltas y además de eso no se cumple nunca. En vista de lo cual Interior va a crear una unidad especial para expulsar a los

sin la menor consideración. Miren por dónde los que vienen a buscar trabajo van a dárselo a unos cuantos nativos que se convertirán en vigilantes de nuestras playas. Más de 300 agentes se ocuparán de las repatriaciones y expulsiones. Al fin y al cabo, los litorales no son dilatables, pero lo más arduo será ponerle fronteras al aire. Se calcula que por el aeropuerto de Barajas pasan cada año 35 millones de pasajeros y ahí es donde la inmigración irregular cosecha sus mayores éxitos de público. Hasta que no nos demos cuenta de que no hay telones de acero contra el hambre, intentaremos buscar soluciones para algo que no la tiene. Sólo quitándoles las ganas de comer en sus países de origen se le podrán quitar las ganas de venir. Una buena digestión frena mucho las ansias viajeras. La lucha contra la inmigración ilegal se ha perdido en todos los lugares del mundo, que sigue siendo un lugar que ofrece a sus efímeros inquilinos unas condiciones muy desiguale de confort. Está claro que aquí no cabe todo el que quiera venir, pero lo que no cabe en cabeza humana es que ni 300 ni 30.000 policías puedan impedir que lo intenten.
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