AQUÍ Y AHORA
Lingüistas y políticos
EL CRITERIO que debe primar es el de los lingüistas, no el de los políticos, en un problema en que éstos no parecen dispuestos a manejarse con objetividad y con independencia. Yo estoy convencido de que hay razones científicas suficientes como para que los expertos dictaminen rotundamente qué es lo que ocurre con el contencioso entre el catalán y el valenciano, si ambas denominaciones responden a dos lenguas distintas o a una sola lengua con variaciones locales. Por lo que uno oye y lee, parece que se trata de una sola lengua con algunas matizaciones locales o regionales, como puede suceder con el castellano de Madrid y el de Sevilla o todavía menos. Y no digamos de lo que sucede con el castellano de España y el de Argentina, por poner un ejemplo. Las diferencias son importantes, no sólo en el léxico, sino incluso en las terminaciones de los tiempos verbales y en la construcción gramatical, algo que no sucede entre la lengua hablada en Cataluña y la hablada en Valencia. Sin embargo, me parece que a nadie se le ocurre decir que en España se habla el español y en Argentina se habla el argentino. No, se trata de la misma lengua, que adopta diversas modalidades según las regiones españolas o los países latinoamericanos donde se habla. Me parece, pues, que estamos ante un debate político, no ante un debate basado en la realidad. Pero insisto en que yo no soy quién para dictaminar. Que lo hagan los científicos independientes y que los demás acatemos sosegadamente su dictamen, nos guste o nos disguste, porque la realidad no puede ser cambiada por criterios políticos.