EL BALCÓN DEL PUEBLO
La venganza de don Mendo
HA SIDO el bombazo político. José María Rodríguez de Francisco anunció ayer en rueda de prensa que había llegado a un acuerdo con el PP y presentarán una moción de censura en el Ayuntamiento de León. No aclaró quién va a ser alcalde, ni nada de nada. Cuando llegó la noticia al plenario congresual azul, que se celebra en Salamanca y reeligió presidente regional a Juan Vicente Herrera, hubo un auténtico revuelo. No se lo creían hasta que oyeron la voz grabada de Rodríguez de Francisco. El concejal no adscrito, como única razón, se refugió en la aritmética: 14 votos son más que 13. Es evidente que eso no es una razón. Las matemáticas son un instrumento. Las razones están en otro lugar. Podrán ser económicas, y si es así, ya nos enteraremos. Todo se acaba sabiendo. Podrán ser políticas, pero lo cierto es que no mencionó en ningún momento la creación del nuevo partido. Y podrán ser fruto del resentimiento y el rencor, pero es improbable en un personaje tan calculador como él. Hace días, cuando el rumor viajaba en sentido contrario, manifesté que el pacto tendrían que explicarlo muy bien. Ahora la exigencia es idéntica. Deben explicarlo. Y con total transparencia. Mario Amilivia, desde Salamanca, manifestó que tenía la obligación de aceptar la propuesta de Rodríguez de Francisco para dar estabilidad al Ayuntamiento. El argumento, como tal, no se sostiene mucho porque para dar estabilidad no habría tenido que ser la fuente de inestabilidad. A continuación denunció que los socialistas le habían hecho a Rodríguez de Francisco ofertas rayanas en la corrupción. Es muy grave. O bien las concreta, o de lo contrario trata de distraer la atención sobre qué le ha ofrecido él y su partido. Tras esa afirmación de Mario Amilivia se vuelve indispensable conocer qué no le dieron los socialistas y sí le han dado Mario Amilivia y la Junta de Castilla y León. La reacción de Joaquín Otero, máximo responsable de la UPL, con tres concejales que quedan en el filo de la navaja, fue de total sorpresa. No se esperaba esto de Juan Vicente Herrera. Se considera engañado por el presidente de la Junta, lo cual, viniendo de un leonesista, no deja de ser pintoresco que tuviera esa confianza ciega en él. Y por último, la reacción del corregidor socialista, Francisco Fernández. Fue de resignación. Dijo que serviría a los leoneses lo mismo en la oposición que como alcalde. Se resigna cuando todavía el asunto no está cerrado. Nadie puede asegurar que no habrá un nuevo episodio de la astracanada y sainete. Claro que también parece cierto que Francisco Fernández y el grupo de concejales socialistas debían estar bastante agotados, porque es público y notorio que durante los últimos meses de acoso se han sentido solos y sin el respaldo de una Ejecutiva provincial inexistente. En todo caso, la historia no hace más que enredarse cada día que pasa. Todavía nos esperan nuevos capítulos estrambóticos. La política en León se parece a la Política, con mayúsculas, como la Venganza de Don Mendo al teatro de Lope de Vega. Es solamente una caricatura grotesca.