AQUÍ Y AHORA
Cláusula de estilo
DESPUÉS de las acusaciones que Miguel Ángel Moratinos hizo en Televisión Española contra Aznar, la petición de destitución del ministro de Asuntos Exteriores por parte del portavoz del PP en el Congreso era una pura cláusula de estilo, digamos que lo menos que cabía esperar del Partido Popular, que podría haber tomado la determinación de abandonar cualquier espacio físico en el que se encontrase el que consideran un gravísimo calumniador, fuese en el Congreso o en cualquier otra parte, para presionar a Rodríguez Zapatero a destituirlo; es un ejemplo entre muchos posibles. Lo que quiero significar es que si la acusación a Aznar de haber apoyado el golpe de Estado que se perpetró contra el venezolano Hugo Chávez hace unos años se resuelve con una petición de cese del acusador y una confirmación en el cargo como respuesta, y hasta la próxima, entonces parece que estamos ante un cruce de puras fórmulas que podrían venir en un impreso para rellenar. Pero la política no suele funcionar de esta manera. Muchos creen que en la política hay que tener tragaderas de elefante, y administrar las reacciones y la presión en función del momento decisivo de las urnas, y mientras tanto ir transmitiendo a la opinión pública estas dos ideas básicas: que el Gobierno está compuesto por insensatos incompetentes, y que la alternativa está lista para hacerlo mucho mejor. Pero a la vista de lo ocurrido, la verdad, no estoy muy seguro de que el Partido Popular haya conseguido ninguno de estos dos objetivos.