PANORAMA
Gamberros y Parlamento
ZAPLANA ha dicho que el pasado jueves el Parlamento había vivido su jornada más triste por el abandono del hemiciclo por parte de los diputados de su partido en medio de una votación que sabían que iban a perder. Fue tristísimo, no sólo por el escaso respeto a los usos democráticos, sino porque coronó una semana que cabría calificar de victoriosa para lo que podríamos llamar el gamberrismo parlamentario. La ausencia de varios diputados en la primera votación de la nueva norma para la elección de jueces encendió la mecha que el jueves, hizo estallar la traca de la desmesura de los populares, que culminaban la regresión al pasado más aznarista provocada el lunes por la irrupción espectral en lo del 11-M del propio líder carismático. Entre el lunes y el jueves, el furor de la oposición no pasó hambre, pues hubo atracón de Moratinos: por decirles la verdad a los españoles desde un programa de televisión el buen ministro de Exteriores sufrió un pim-pam-pum inmisericorde. Pero, independientemente de las razones que a buen seguro asisten al partido de la oposición para pelearse por Aznar o por el anterior mecanismo de elección de los altos magistrados, su manera de pelear desvela un desconocimiento profundo del arte parlamentario, o bien un desprecio tanto o más abisal. Los gritos, las amenazas de recusación al presidente de la cámara, las descalificaciones y el abandono del hemicilo en medio de las votaciones, anuncian el retorno de unas prácticas políticas más emparentadas con el gamberrismo que con el trabajo eficaz por el bien común.