OPINIÓN
No es humor
LO QUE te hace reír te define como persona, dice quién eres. El Gobierno ha hecho pública una queja a la Conferencia Episcopal por una página en la red con el nombre de una sección de la Cope, en la que aparecen obscenos fotomontajes contra las ministras. Parece ser que hubo una utilización no autorizada de dicho nombre, que urge a la emisora aclarar y denunciar. Ya que es difícil definir el humor, fijémonos en los maestros. Las obras de Mihura, con su ternura, como las Poncela, con su coña vitriólica, tienen humor. Hay humor y piedad en Cervantes, como ironía y desdén en Quevedo. Tip y Coll hicieron arte con el absurdo. Lo gracioso tiene muchas formas, pero he visto dichos fotomontajes y son tan abyectos como enfermizos, no pueden justificarse ni en la libertad de expresión, ensuciaría esta columna describiéndolos. Lo humorístico es un logro superior; no puede ser desvinculado de la ética, por eso dialoga con el drama. Es revelación sobre la condición humana, nunca crueldad gratuita. Su intención crítica ha de apoyarse en la verdad. Y en su vuelo más alto, en la compasión (Dickens, Chaplin y Allen). El humor admite el escepticismo y la desesperanza, pero es incompatible con el anhelo de dañar por dañar. En esa web, junto a una foto de Zapatero se lee un supuesto comunicado de prostitutas: «Este desgraciado no es hijo nuestro». No hace falta ser leonés ni socialista para sentirse ofendido... El conservadurismo ha dado siempre buenos humoristas, el reaccionarismo sólo malos bufones. La risa no es nada, cuando no irrumpe del corazón. Los monstruos también ríen. Y los terroristas. Y los tiranos. Pero lo suyo no es humor, sino desvarío estridente, las carca jadas del miedo.