AQUÍ TE ESPERO
No todo son luces
DESDE la tarde noche del pasado jueves las calles de la ciudad han recobrado el luminoso y colorido aspecto festivo de las últimas Navidades. Claro que a veces tanta luz cuesta algún apagón, como ocurrió a una céntrica manzana el día que habían instalado la iluminación y cuando llegó la hora de encender las farolas de las calles ni éstas, ni el comercio y la hostelería de la zona tenían fluido eléctrico y durante media hora larga estuvieron un poco menos de «a media luz»; y menos mal que alumbraban los coches que circulaban por las calles. Pero ahora que todo eso ya ha pasado y las guirnaldas luminosas nos dejan ver mejor lo que pisamos tal vez sea el mejor momento para aprovechar a escribir, con un poco de tiempo, la carta a los Reyes Magos y por si acaso también a Papá Noel -que llega antes- y pedirles a los cuatro que traigan sus camellos y su trineo bien cargados de alquitrán para dar un repaso a tantas calles de esta ciudad nuestra, que «por sus baches la conoceréis». Menos mal que ahora hay otros accesos para llegar al Hospital de León, porque si todos los enfermos tienen que ir por Mariano Andrés, más de uno no podría soportarlo si la ambulancia se mete en alguno de los numerosos baches de ese rosario inacabable e inacabado, porque cada día aumenta. Esos socavones son contumaces e insaciables, tragando todas las jornadas miles de ruedas y obligando a los conductores a lanzar imprecaciones porque el susto es mayúsculo, ya que también lo son su tamaño y profundidad. A ver si SS.MM. y Santa se dan por aludidos.