AQUÍ Y AHORA
El cansancio
CON LA anulación de la cumbre hispanopolaca, ya es la enésima vez que el presidente del Gobierno del Reino de España rompe la agenda de compromisos internacionales contraídos formalmente. En esta ocasión, ha alegado que estaba cansado después de su larga comparecencia en la Comisión del 11-M. La próxima podrá ser el cansancio derivado de un competido partido de pádel o cualquier otra majadería. El caso es que parece que a Rodríguez no le bastaría con dos tardes de aprender idiomas para dejar de sentirse tan enormemente incómodo fuera del territorio del talante y la oratoria esdrújula. Confieso que tenía curiosidad por esta cumbre hispanopolaca. Está muy fresca en nuestra memoria la espantada de Irak cuando, mire usted por dónde, a quienes dejamos allí jugándose la vida por normalizar y devolver la libertad a un pueblo sojuzgado durante decenios por Sadam Huseín fue, vaya por Dios, a los polacos entre otros. Y si nosotros lo tenemos aún tan presente, no hace falta ser mago ni adivino para suponer cómo lo tendrán los polacos. Me imaginaba al presidente del Gobierno de Varsovia comentando amigablemente con Rodríguez los pormenores de la retirada, la logística de la operación, las condecoraciones a los mandos que tan eficazmente cumplieron la heroica misión. Y, claro está, no me costaba mucho trabajo pensar que el cansancio de la sesión de la Comisión fuese para el estadista español algo sencillamente insuperable. Ahora, después de estas experiencias, no deberemos sorprendernos si por ahí dejan de tomarnos en serio.