Diario de León
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EN LOS ÚLTIMOS años del siglo X el Reino de León sufrió el mayor desastre de toda su Historia a manos del caudillo musulmán Almanzor. La ciudad de León, que había sido el terror de los árabes según palabras del historiador Manuel Risco, considerada fortaleza inexpugnable, fue prácticamente destruida por los moros después de un largo asedio. Almanzor arrasaba por donde pasaba: saqueó iglesias, monasterios, castillos y todos aquellos lugares donde hubiera riqueza. Regresó a su Córdoba con un gran botín compuesto por cabezas de ganado, mujeres para los harenes, hombres jóvenes para trabajar como esclavos, además de cuantas joyas y objetos de valor encontró. ¿Cómo fue posible semejante tragedia? Precisamente en ese mismo siglo, Abderramán III, el califa español más poderoso de todos, había sido derrotado estrepitosamente por el Rey de León, Ramiro II, y desde entonces las fuerzas cristianas habían aumentado y las musulmanas disminuido. La respuesta de los historiadores es clara y unánime. Almanzor, que era un genio militar, fue sobre todo un formidable conocedor de las miserias humanas. Ofreció magníficas recompensas a nobles castellanos, gallegos y especialmente leoneses, quienes cegados por el poder y las riquezas ofrecidas, no dudaron en ayudarle, traicionando a su Rey, Bermudo II, llegando incluso al enfrentamiento directo. Esto es algo generalmente admitido por los historiadores, incluso por el famoso castellanista, Fray Justo Pérez de Urbel, que llegó a decir: «No debemos olvidar que detrás de todas aquellas rebeldías que venían a debilitar los estados cristianos, estaba la mano solapada y pérfida de Almanzor». Los historiadores sacan la conclusión, que la grave derrota de León no hubiera sido posible sin la traición de la nobleza, especialmente la leonesa. Desde hace algo más de veinte años un nuevo Almanzor, incluso más arrogante y peligroso, cabalga de nuevo sobre León. Se llama Junta de Valladolid, oficialmente su nombre es Junta de Castilla y León. Si el Almanzor antiguo saqueó todo aquello de valor que encontró, el nuevo no deja ni las migajas. Aquel, se llevó vacas y ovejas, éste se lleva la leche y se queda con las plusvalías que producen. Aquel, se llevó todo lo que encontró de valor, éste, se llevó las mejores industrias, caso Telefónica y Renfe y los mejores recursos como el agua y la electricidad. Aquel, se llevó nueve mil personas, éste se ha llevado ya cien mil. León es una teta que da mucha leche para que el gobierno autonómico renuncie a ella. Todo lo que León ha perdido en estos años lo ha ganado Valladolid. Las pruebas las aporta el libro Castilla y León: el proceso autonómico, de Mariano González Clavero. Antes de la creación de la actual autonomía, la provincia leonesa ocupaba el puesto 22º en el escalafón de renta per cápita en España, mientras la provincia vallisoletana ocupaba el 25º. Hoy, León ocupa el puesto 48º y Valladolid el 7º. Lo que Almanzor se llevó hace mil años como botín de guerra es nada con lo que Valladolid se ha llevado sin disparar un solo tiro. Así es el nuevo Almanzor. Si hace mil años Almanzor nunca habría podido derrotar al Reino de León sin la complicidad y traición de algunos nobles leoneses, el nuevo Almanzor nunca habría conseguido incorporar a León en su Autonomía sin la complicidad y ayuda de políticos leoneses. En las hemerotecas hay suficientes datos con nombres y apellidos de los políticos que obligaron a León a entrar en esa ratonera autonómica en contra de los deseos de los ciudadanos, donde nos desprecian, ocultan nuestra Historia, borran nuestras señas de identidad y nos han empobrecido hasta el punto de tener casi de todo a no tener casi de nada El nuevo Almanzor lleva más de veinte años saqueando esta tierra hasta la extenuación. Sin embargo, en estos veinte años, que son muchos años, ha habido y hay políticos que han podido y debido hacer mucho por solucionar este grave problema, pero no han querido hacerlo. Recientemente ha habido lo que llaman un pacto para la gobernabilidad del Ayuntamiento de León. A los pactantes se les ha llenado la boca de palabras como: legal, ético, estabilidad municipal, leonesismo, democracia, etcétera. Todo muy bonito, pero muy discutible y nada democrático. Si la primera obligación de un político es la defensa de los intereses y derechos de los ciudadanos, principio y fin de la democracia. ¿Por qué no se ha hablado de esos derechos? ¿Dónde está el respeto a la identidad de los leoneses? ¿Dónde está el reconocimiento de la región leonesa, que conllevaría lógicamente el cumplimiento del artículo 2º de la Constitución Española? ¿Dónde está el pacto que incluya la fecha de convocatoria de un referéndum, donde los leoneses puedan opinar sobre la actual Autonomía? Nada de esto se ha pactado ni se ha hablado. Y si no se ha pactado nada sobre los derechos de los ciudadanos ¿qué se ha pactado? Muchos ya lo han expresado públicamente y muy claro: el reparto del botín ,¿Dónde está la moral de los políticos? Yo creo que el país leonés es muy grande para las ideas tan cortas de algunos políticos La pesadilla de la Edad Media terminó con la muerte de Almanzor. La pesadilla actual terminará el día que los políticos leoneses hagan política democrática y no negocio personal, porque una cosa es segura, el nuevo Almanzor nunca renunciará a la teta leonesa. Una de las debilidades más comunes del ser humano, incluso de los pueblos, es vivir a costa de los demás. Mientras le dejen, el nuevo Almanzor seguirá cabalgando.

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