SIETE DÍAS
El reto de Isabel
EL CONGRESO Provincial del PP ha puesto en evidencia que aún está lejos la unanimidad, pero al mismo tiempo el respaldo obtenido por la candidata a la presidencia del partido, Isabel Carrasco, el 80 por ciento de los compromisarios, puede resultar suficiente como punto de partida para superar viejas disputas de poder, fundamentalmente en El Bierzo y en Astorga. Todo dependerá de la fortaleza o de la capacidad de diálogo e integración que la exconsejera de Economía sepa esgrimir, que nunca se sabe en estos casos cuál puede ser la opción más acertada. En todo caso, Juan Vicente Herrera dejó muy claro un mensaje: A partir de este momento sólo existe en León una «vía», la que representa Isabel Carrasco y su ejecutiva. «El que no lo entienda -precisó Herrera- no hace un buen servicio al partido». Resulta evidente que el recurso a la advertencia, es el síntoma más claro de que existe una parte inacabada de la tarea. La sombra de Zapatero también estuvo presente en la clausura del Congreso. Para Carrasco, porque es innegable el empeño del líder socialista por convencer y vencer en León, aunque hasta ahora, según dijo la nueva líder de los populares entre aplausos, no existe nada más que el vacío. Herrera, sin embargo, quiso huir de referencias al adversario. «No sé si León -dijo- es el objetivo prioritario de Zapatero, lo que sí sé es que lo es para el PP». Está muy claro ya por dónde irá el debate político de los próximos meses en León. Las dos facciones del leonesismo militante han vivido una guerra singular estos días. La contraprogramación de las cenas navideñas organizadas por la UPL y por el exmilitante Rodríguez de Francisco, habían suscitado cierto morbo. Se vigilaban incluso los regalos, punto de partida para conocer si alguna de las dos facciones reunía a más comensales atraídos por el afán de la dádiva. Los tiempos han cambiado mucho y España ya no es la misma. Si hubo un tiempo en el que acudir a un acto público obligaba al organizador a pagar el bocadillo, ahora ya se compite con relojes y televisores. Más allá del chascarrillo, el asunto no pasa de eso, de la anécdota. Nadie puede creerse que un partido puede surgir y permanecer a precio de reloj por muñeca. Serán otros los motivos los que marquen su vida en el futuro. Lo que ocurre es que los ánimos todavía están muy calientes, las afrentas destilan resquemores no superados tras el vuelco en el Ayuntamiento de León por la moción de censura, y los unos y los otros buscaban en el bálsamo de las multitudes el conjuro de un futuro que en ambos casos se presenta incierto. No importa cuántos y quiénes cenaron anoche con los unos o los otros. Nada de esto permite aventurar todavía la traducción que los últimos acontecimientos tendrán en las urnas. Dos años y medio en política es una eternidad. La semana comenzó con buenas noticias, aunque después por cuestiones personales de los firmantes, haya quedado el documento en el aire para mejor ocasión. No importa. Lo que sí es preciso destacar es que el Gobierno ha impulsado un acuerdo que permite garantizar el consumo de carbón en las centrales térmicas, lo que viene a ser el paso necesario para que se mantenga la producción de las minas. El pasado domingo advertíamos del riesgo. Los compromisos de Kioto en favor del medioambiente se habían traducido en España por un cupo de emisiones asignado a cada instalación industrial contaminante. Quien sobrepase esos mínimos, tiene dos opciones: mejorar los filtros, que es la solución adecuada, o comprar derechos de contaminación a otras empresas cuyas emisiones no alcancen los máximos asignados. En ambos casos la medida supone un gasto para las centrales que producen electricidad con la quema de carbón. Para evitar ese sobrecosto de la producción, que dejaría a las centrales fuera del mercado y, consecuentemente, también al carbón, el Gobierno prevé que las compañías eléctricas recuperen las inversiones que realicen para adaptar sus instalaciones industriales a la normativa establecida. Esta apuesta, fundamental, está apoyada con el compromiso en paralelo de negociar un nuevo plan del carbón que garantice el mantenimiento de las minas, al menos hasta el año 2012. En definitiva, una excelente noticia para un sector que resulta vital para la economía leonesa. Es de suponer que no habrá letra pequeña que desvirtúe los titulares del anuncio. El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León ha abierto sus puertas en Eras de Renueva. De momento sólo está el edificio. No es poco, pero naturalmente no es nada si no se sabe llenar. Pedro Trapiello expresaba ayer su pesimismo y hablaba de la nada como figuración del museo, como apunte de un arte en el que con frecuencia se da gato por liebre. El arte contemporáneo no es de consumo masivo. Muy pocas personas entienden, se emocionan, con un arte para cuya contemplación no hemos sido educados. El riesgo ante la ignorancia colectiva es que el asunto, el llenado, se ponga en manos de personas igualmente indocumentadas pero trafulleros del lenguaje, doradores de píldoras y, en definitiva, taimados vendedores de sombras o, como dice Trapiello, de la nada. La apuesta es importante. La inversión para el mes de abril fecha prevista para la inauguración, se calcula en 41 millones de euros, sumando a los 37 millones del edificio otros 4 millones en la compra de 700 obras de arte. Será el momento en el que habrán de pronunciarse los expertos. Porque tampoco se trata de llenar a toda costa paredes y sótanos ahora vacíos. Un museo es algo que crece lentamente, que se consolida con el paso de los años, con la aportación de obras de calidad contrastada. Sería grave que nos apresuráramos a cubrir las paredes con la impaciencia del neófito. Pero hecha la advertencia, justo es reconocer que el Musac constituye en sí mismo, como edificio, un reclamo social y turístico de impresionantes dimensiones. No cabe la menor duda de que nos encontramos ante un edificio singular, como corresponde a este tipo de iniciativas, y que León tiene una referencia más, junto al auditorio, para proyectar su imagen más allá de las reducidas fronteras geográficas. Ojalá superemos todos también las fronteras mentales en esta apuesta, que, como resulta siempre en la cultura, resultará controvertida. Derivación consustancial que, sin embargo, no empaña el brindis por lo realizado hasta ahora. Es motivo de celebración, sin duda.