EL BALCÓN DEL PUEBLO
La partida del leonesismo
HACE UNA semana aseguré desde este balcón del pueblo que el leonesismo está a prueba. Se ha confirmado en plenitud. El pasado sábado hubo dos cenas leonesistas -la oficialidad en el chalé de Pozo y los disidentes en el hotel Erdeland-, ratificándose que José Mª Rodríguez de Francisco va a intentar constuir un nuevo partido: el Partido Autonomista Leonés (PAL). A la cena le asistieron un número importante de comensales. Unos convencidos y otros con la mochila de la presión a la espalda. La cifra es lo de menos, pero todo indica que hubo «fifty-fifty» entre las dos facciones, a las que no se unieron ni el medio centenar que compartieron mantel con el ex-corregidor de Villaquilambre, Lázaro García Bayón, ni los fieles a David Fernández, magnífico alcalde de Valverde de La Virgen. No sabemos, ni consultando al oráculo, cuántos de esos comensales en el Erdeland se convertirán en afiliados del nuevo partido. La estructura fundamental del leonesismo, de momento, ha quedado en la UPL. Rodríguez de Francisco tiene que construirlo. Ahora bien, lo que sí se puede ver es que en la partida que se avecina y va a librarse de forma cruenta, a cara de perro, por los votos leonesistas, cada uno tiene ya las cartas adjudicadas con las que va a disputarla. Y las cartas, al menos las de Heraclio Fournier, como dice un amigo, son hijasputas y viajeras. El PAL de José Mª Rodríguez de Francisco va a ser un aliado del PP y de la Junta de Castilla y León, muy crítico c on el Gobierno central que preside un leonés, mientras que la UPL está obligada a ser socio o aliado del PSOE, fundamentalmente crítica con la Junta de Castilla y León. En este tapete de juego tan delimitado va a librarse, durante los veinticuatro próximos meses, el futuro del leonesismo. O mejor dicho: cuál de las dos facciones se quedará con los votos del leonesismo. O también: si los dos sufrirán un castigo demoledor por su fraccionamiento orgánico. Pueden pasar de ser una fuerza con absoluta presencia en muchos foros de poder, a no superar la condición de residuales. La UPL tiene como punto de ventaja su implantación, ya consolidada, y su estructura. El PAL de Rodríguez de Francisco piensa aprovechar la ventaja que le da estar en el poder del Ayuntamiento de León, las buenas relaciones con el PP y la Junta y, sobre todo, con las empresas concesionarias de servicios municipales. La pugna, pues, se librará con presupuestos y armas totalmente diferentes. Lo que no está claro todavía es si el fenómeno de rivalidad entre dos partidos que se disputan el mismo electorado, debilitará o reforzará el sentimiento leonesista. Es lo que está por ver. Post data a modo de rectificación: en mi artículo sobre el análisis del Congreso provincial del PP leonés, el duende de la informática, que es tan malvado o más que el de las linotipias, otorgaba a la nueva presidenta, Isabel Carrasco, una adhesión del 66,6% de los compromisarios. No, no. Fue del 81%. Los números de la votación fueron correctos, pero no el porcentaje. Hay motivos, sin duda, para que me suspendan en aritmética. Si le dejan el lápiz a la nueva cara de los populares leoneses, experta en números, me manda a pedir. Le deseo suerte en su aventura política. La va a necesitar.