EN POCAS PALABRAS
Movilización en favor de Asia
LA COMUNIDAD internacional parece decidida a volcarse en socorro de las víctimas del tsunami que ha asolado las riberas del Océano Índico. La magnitud de la tragedia, en la que podrían haber muerto más de 70.000 personas, justifica sobradamente las ayudas. Sin embargo, es terrible descubrir ahora que si hubiera existido un centro de alerta contra terremotos y maremotos, la tragedia hubiera sido de mucha menor magnitud: desde el terremoto hasta que las grandes olas asolaron las costas de la mayoría de los países afectados transcurrieron varias horas, por lo que, de haberse dado la alarma, la mayor parte de los afectados hubiera podido ponerse a salvo. La solidaridad a posteriori es encomiable, pero más lo es aún la que se ejerce preventivamente. Y ésta ha faltado por completo.