Sal gorda en latele de fin de año
QUIENES en su ingenuidad pensaron que la izquierda, desde el poder, insuflaría a la televisión pública ciertas dosis de sentido estético comprueban ahora lo abultado de su error. Con raras excepciones, sal gorda, cutrez y casposidad fueron los ingredientes de la programación extraordinaria de nochevieja. Quizá no haya nada que hacer salvo resignarnos definitivamente a la estulticia. La cosa sería anecdótica sino fuera que el gigantesco ente nos cuesta un ojo de la cara.