CANTO RODADO
Prioridades sin tino
UN videomarcador para la Cultural cuesta medio millón de euros, una cifra ridícula al lado de los 5.000 millones de pesetas (36 millones de euros) que supuso el campo de fútbol para la ciudad de León. El campo sobresale con sus gigantes luminarias de hormigón por encima del perfil aéreo de la ciudad, mucho más que la Catedral, como un canto a la megalomanía. Por más modernez que quiera adornar la obra en el León del siglo XXI, el gigante, pagado con dinero público, no ha proporcionado al equipo sus medidas, ni una pátina de las mismas para ascender un peldaño en la liga. Pero gigante y ultramoderno, el campo de fútbol se ha quedado desfasado en menos que canta un gallo y ahora requiere con urgencia los videomarcadores que el concejal de Deportes quiere financiar con dinero público para entregárselo, no sabe a través de qué vía, a una sociedad anónima en la que abundan los socios constructores. Rodríguez de Francisco coló los videomarcadores entre las cien medidas prioritarias para la ciudad en los dos próximos años, lo cual no hace sino demostrar el desatino con que se administra el dinero público tantas veces escatimado a los ciudadanos y ciudadanas que tienen que someterse a auténticos «tercer grado» sobre su situación económica si quieren acceder a un servicio social básico. Tanto desatino -las murallas esperan por un quítame ahí es propiedad, la Legio VI espera, los Principia no saben no contestan- debería tener castigo. A pan y agua y a buen recaudo.