Diario de León

A CAMPANA TAÑIDA

El fantasma de Pí i Margall

Publicado por
FERNANDO DE ARVIZU
León

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CUANDO en la tarde del martes se debatía el plan Ibarretxe en el Congreso, ví flotar el fantasma de Francesc Pí i Margall. Severa figura vestida de negro, pelo blanco en tejadillo, barba puntiaguda igualmente blanca, abultados binóculos de miope. Fue el segundo presidente de la primera República española, aquélla que duró once meses y tuvo cuatro presidentes. Bajo su fugaz mandato apareció en España el cantonalismo. Cartagena se proclamó cantón independiente, con bandera y escuadra. Jaén estuvo a punto de declarar la guerra a Granada y otros disparates por el estilo. El, teórico del federalismo, creía que las cosas no llegarían a desmadrarse, pero llegaron. Ibarretxe dijo lo que se esperaba partiendo de una premisa falsa: el derecho de los vascos a decidir su futuro. Pues no. Desde hace siglos las tres provincias son parte de España y no pueden salirse de ella por su sola voluntad. Tienen que conseguir el acuerdo del único depositario de la soberanía, que es el pueblo español en su conjunto Y menos aún pueden hablar por los territorios no consultados: Navarra y los tres de Francia. Así que el apoyo autóctono al plan queda muy mermado. Todo lo demás fueron florituras, mostrar la cara amable, exigir diálogo -en realidad claudicación, pues anunció que hará lo que quiera, referéndum incluido- y no citar que su plan salió con los votos del brazo político de ETA. Una vez más, lo del árbol y las nueces. Vinieron luego las intervenciones. No quiero hacer sangre con la de ZP, porque aún espero que sepa hacia dónde va, pero fue muy ambiguo a propósito. En todo caso, hizo saltar por los aires la labor del PSOE en la transición, la de González y Guerra. Fue muy inquietante que sus socios del tripartito aplaudiesen a Ibarretxe puestos en pie. Y que el portavoz de ERC dijese que ésta era una legislatura constituyente, lo que no aparecía por parte alguna cuando se convocaron las elecciones. ZP está en minoría, apoyado por un grupo -ERC- que quiere la independencia de España. Y aunque melifluo, estuvo difuso, sin hacer pronunciamientos terminantes, con guiños, abriendo futuras vías de negociación, aunque no aclaró los límites de la misma. Pí i Margall estaba allí, aunque no pude ver si sonreía, porque hay peligro. Y no es otro que la disgregación de España en un fenómeno parecido al que tuvo lugar bajo su mandato. Para tapar el desmadre, Pí fue el padre de un proyecto de Constitución (el de 1873) que consagraba la república federal, siguiendo los modelos de Suiza y Estados Unidos pero al revés, porque estas naciones llegaron a ser lo que son por vía de unión, y él patrocinó la vía de la separación, que es lo que pretenden Ibarretxe, Carod y el Bloque Galego, que está por la misma labor, aunque sea en un segundo plano. Y podrían seguir otros. Es de desear que ZP pueda superar los fantasmas que le circundan, como asociar aún la idea de España con el franquismo. Y también que en este asunto, verdaderamente crucial, deje de obsesionarse con aniquilar al PP. En temas de Estado, antes que líder socialista es presidente del Gobierno de España y debe actuar como tal, dejando de lado toda ambición personal y toda estrategia partidista. No puede hacer un discurso de líder del PSOE, aunque lo hizo.

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