EL BALCÓN DEL PUEBLO
Bandera arco iris
28 DE JUNIO será el nombre de una calle en León. Ya teníamos registrado en el callejero la del 24 de abril. Si viviera el que fue cronista oficial de la ciudad, Luis Pastrana, nos ilustraría con todo el expediente municipal. La del 28 de junio acaba de aprobarse por unanimidad en el Ayuntamiento. Es una buena fecha: está entre San Juan y San Pedro, cuando León celebra sus fiestas. No las patronales ni típicas, que San Marcelo y su tropa filial marca, igual que el obispo Froilán, anacoreta y hermano de lo sencillo. El 28-J es otra cosa. Se celebra el Día del Orgullo Gay. Ese día ondea la bandera arco iris en la balconada municipal, y tal vez este año los fuegos artificiales concluyan con el símbolo en el área 17. Son fechas de tormentas ruidosas, decoradas con la rúbrica del arco iris. El arco iris, como los relámpagos, son los láser con los que escribe Dios. León se convierte en la primera ciudad española que se quita la careta -el acuerdo se adoptó el martes de carnaval- y otorga el estatus de normalidad y reconocimiento al colectivo homosexual y lésbico. Es buena noticia. Otra noticia esperanzadora: el gran polígono industrial de Villadangos cuenta con 330 solicitudes para ocupar las 200 parcelas de su primera fase. Hay más solicitudes que parcelas. Teniendo en cuenta que sólo una empresa, Mercadona, ocupará 25 hectáreas y dará trabajo, de entrada, a 300 personas, la impresión no puede ser más optimista. Gesturcal se ve ya en la afortunada decisión de iniciar la segunda y tercera fase del polígono, con todo lo que eso significa. Por cierto, el éxito del polígono industrial de Villadangos todavía pone más de relieve la pésima gestión, por gobiernos de un color y de otro, en el de Onzonilla, cuyo propietario, la Sepes, ha sido el principal enemigo. Todavía no sabemos cómo se está ejecutando la segunda fase, pese a tener todas las parcelas vendidas. Un amigo respiró ayer a pleno pulmón ante la filtración de que le otorgarían la licencia para levantar su nave en pocos días. Lleva un año perdido. Por otro lado, recientemente se ha hecho público que entre las principales empresas de Castilla y León figuran pocas leonesas, y las que tienen sitial en el ránking, ocupan puestos poco relevantes. Por supuesto, ninguna le hace sombra a Fasa Renault. Pero también hay otro apunte cierto: en el listado faltan bastantes empresas leonesas importantes. Quizá se debe a que no tienen el domicilio social en León, aunque aquí desarrollen sus principal actividad productora. La mayor parte de esas empresas leonesas tienen su domicilio social en Madrid. Quisiera saber en qué las beneficia fijarlo en Madrid y en qué las perjudica tenerlo en León. Son bastantes las afectadas por el fenómeno y ha de tener una explicación común a todas ellas. Aunque ninguna empresa, por más ejercicios de malabarismo que haga, podrá ganar la cantidad desorbitada que un juzgado de Madrid ha ordenado pagar al Fondo de Garantía de Depósitos al empresario leonés Domingo López. No era difícil adivinar que tras esas cifras tan anómalas -más de mil millones de euros- se iban a producir recursos y una batalla judicial tan larga como la anterior. No sé si Domingo López, 92 años, podrá celebrarlo con una copa de cava. Supongo que no.